Estar lindas: ¿Es nuestro deseo?

Por la Lic. Lucía Brignani. Cada época determina el estereotipo de mujer, los atributos con los cuales, la que pretende llamarse como tal, debe contar. Decimos con esto que el ser mujer, como el ser hombre o incluso niño está determinado por lo socio – cultural, es una construcción socio – histórica, que por tanto, se modifica en el tiempo.


La pregnancia del consumo es lo que visualizamos en nuestro presente, el imperativo “ve y consume” está a la orden del día, pretendiendo con eso que allí se agota y se capta nuestro goce. Lo que se pretende es universalizar nuestro deseo, considerando que todos queremos y deseamos lo mismo, así todos deberíamos tener el último celular o la edición número veintiún mil de la playstation, parecería que sin eso no somos nada.


Esto tiene como telón de fondo la caída de cierto ideales, los cuales se resquebrajan en nuestra actualidad: la constitución de lo familiar se ha modificado, ya no compartimos un mismo espacio, lo virtual es más cómodo y asimismo despersonalizado, por esto, nuestros lazos sociales, más endebles y lábiles.

Considero que es en este contexto en el cual ingresan los diversos parámetros de la moda y la belleza, pequeños tesoros con los cuales hay que contar para  pertenecer a no se sabe bien que categoría. Lo cierto es que atravesadas por ello, las mujeres somos captadas por este señuelo y vamos en busca de los tips de la moda fervientemente. Sin embargo, hay allí algo que siempre fracasa o al menos cojea: los “electrodos” no cumplieron del todo su función, nuestra silueta aún no es lo suficientemente “delgada” y así en una sucesión interminable.
Algo queda claro, no toda nuestra satisfacción fue alcanzada, la premisa de que con eso encontraríamos la felicidad no se hizo “realidad”.


Desde el psicoanálisis sabemos que hay una suerte de “falta original” por la que todos estamos marcados, aún sin saberlo, que hace que nuestro deseo siempre se nos escape. Así el hecho de ser seres hablantes, determina que no halla complementariedad con otro, siempre las cosas del amor y la sexualidad nos traen problemas por que no hay adecuación a la manera de “la media naranja”, no hay instinto puro como en el animal, estamos impregnados de algo que se llama deseo y que no es “natural”.


La propuesta es que cuando algo “no anda bien” y siempre y cuando nos haga pregunta, ello nos motorice a encontrar nuestro propio deseo, por fuera a lo que se supone que debemos desear según el lineamiento que la sociedad nos impone, y esto es lo que justifica la búsqueda de un espacio inédito como el de un psicoanálisis.

Por esto se abre la pregunta en relación a la significación del “estar lindas”: ¿Es nuestro genuino deseo – si es que hay alguno – o en todo caso, tal pretensión está guiada por nuestra sociedad de consumo?.


Por supuesto que nuestra “buena apariencia” nos hace sentir bien y hasta se nos vuelve “necesario”, la dificultad está en cuanto esto nos genera un andar sintomático, es decir, compulsivo, en busca de la belleza sumidas en una carrera interminable que no conduce a nada, mas que a anular nuestro propio deseo como mujer siendo esto último singular y privativo de cada quien.

Lic. María Lucía Brignani
M.N. 44.992

 

 



 

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