Guillermo Cimadevilla / MUsico
“Me gustaba la música y siempre quise hacer algo así”
El grupo surgió como una inquietud de unos adolescentes de Cañuelas. Pero entre finales de la década del ´60 y principio de los `70 «Los Náufragos» vendieron más de dos millones de discos. La historia de la banda desde sus comienzos, los difíciles primeros años en Buenos Aires y la llegada al éxito. Una charla en profundidad con uno de los impulsores de un conjunto que ya forma parte de la historia del Rock Nacional.
-¿Fue Cañuelas verdaderamente la cuna de los Náufragos?
-Sí. Pero antes tuvimos mucho camino.
-¿Cómo empezó todo?
-A mí me gustó siempre la música. Estudié piano de chico y me gustaba ver grupos que venían al Club Cañuelas o el Club Estudiantes. Acá había un grupo que se llamaba los «Jumpers» y eran muy buenos. Tocaba Miguelo Vilas, Pepe Menconi, Mazanti, pero era una banda de Jazz. Yo iba a los bailes y, aparte de mirar chicas, lo que más me gustaba era mirar la banda. Y ahí se me ocurrió que yo quería hacer algo así.
-¿Y cuándo te largaste?
-Bueno, un amigo de mi viejo tenía un boliche en la ruta 205, «El Ensueño», un día me escucha tocar en mi casa y me invita a su restaurante. En esa época tocaba el bongó, lo vi a Pepe Menconi y se prendió enseguida. Pero el problema es que él tocaba la batería, entonces no podíamos hacer un dúo de batería y bongó. Así que se le ocurrió que viéramos a un amigo de Lobos, Gustavo Alessio, que tocaba el piano. Nos presentamos y salió bien, y el dueño nos pidió que siguiéramos yendo.
-¿Cómo siguió la cadena?
-Yo quería sumar músicos, así que se me ocurrió ver a «Poldi»González que tocaba la viola en un grupo folclórico y lo invité a tocar música como la del Club del Clan. Después sumamos un cantante de Monte Grande, más tarde se incorporó Osvaldo Barcia, y ahí nos empezó a ir muy bien en Cañuelas, Lobos y el resto de la Provincia de Buenos Aires. Era muy divertido, tocábamos mucho, algo nos pagaban y además desde el escenario se puede ver mejor a las chicas.
-¿Eso fue el nacimiento de Los Náufragos?
-Todavía no, ese grupo se llamaba «Los Vikings». Empezó a trascender porque nos contrataron de Mar del Plata, hicimos boliches, televisión. Teníamos mucho éxito. Hicimos dos temporadas en Mar del Plata y después de la segunda un empresario nos propone para ir a Buenos Aires a intentar algo más profesional, grabar un disco y todo.
-¿Así que los muchachos de Cañuelas se fueron a probar suerte a Buenos Aires?
-No todos, solamente quedamos Gustavo y yo. Los otros decidieron no acompañar esa aventura; por diversos temas: familia estudios o novias. Bueno, nos armamos de nuevo y empezamos a probar, y las cosas resultaron unas cincuenta veces más difícil de lo que imaginábamos. Además éramos muy jóvenes y no teníamos mucha conciencia de lo que hacíamos.
-¿Pero llegaron a la grabación?
-Sí, pero como cuatro años después logramos grabar para CBS. Esos años la pasamos realmente mal, peleas con nuestras familias, tocábamos cualquier cosa para hacer unos mangos...pero llegamos a grabar. En el momento de la grabación la compañía nos dio para el lado «A» un cover «La leyenda de Xanadú», y nos dejaron a nosotros el lado «B». Se editó ya con el nombre de «Los Náufragos» y se vendieron 616 copias, lo que significa: nada.
-¿Por qué el nombre?
-Nos decían «Los Náufragos» porque andábamos toda la noche naufragando en los boliches de esa época: La Perla del Once, La Cueva, esos lugares donde estaba Tanguito y donde nació el rock nacional. Nosotros vivíamos ahí adentro, y sin un mango partido por la mitad.
-¿Y después de ese primer disco?
-Por algunos meses prácticamente se disolvió el grupo. La compañía nos pegó una patada y nada. Al tiempo, ocho o seis meses, leemos el contrato y nos damos cuenta que la CBS se había comprometido a hacer por lo menos 2 discos en un año. Así que juntamos coraje y fuimos a la oficina para hacer valer lo firmado. Creo que por que les resultaba más barato grabar que hacernos juicio nos terminan produciendo un segundo disco.
-¿Y cambió la cosa?
-Del modo más extraño. Otra vez al grabar nos imponen un lado «A» y nos ceden el lado «B», y ahí entre todos componemos un tema que hablaba de lo que hacíamos andando por la noche, que se llamó «Vuelvo a naufragar». Pusimos lo que se nos dio la gana porque sabíamos que el lado «B» no lo iba a escuchar nadie. Grabamos, sale a la venta y un poco desahuciados vamos a Mar del Plata el verano del ’69, a tocar por tres mangos a un boliche. Pero pasó el milagro: a un disck jockey de una radio se le ocurrió poner Vuelvo a naufragar y pegó como loco. Se contagiaron otros disck jockey, radios y boliches, la gente empezó a pedirlo y a compararlo. Como a los dos o tres meses, la compañía nos llama urgente que volvamos a Buenos Aires para hacer otro disco. Así salió «Otra vez en la vía» que en el primer año vendió un millón de discos.
-El gran éxito. . .
-Total. Recorrimos todo el país, seguimos grabando temas que pegaron muchísimo como «Zapatos Rotos», ganamos dos discos de oro, viajamos por toda Latinoamérica, visitamos los mejores programas de TV como el de Pipo Mancera. Para la CBS éramos el segundo número en importancia después de Sandro.
-¿Y todo eso hasta cuándo?
-Y mucho tiempo, porque metimos muchos temas. Estuvimos así hasta el ’77 más o menos, donde nos separamos y cada uno siguió su camino.
-Hasta que aparece la propuesta de Tinelli...
-Claro, en el ’92 Carlos Nilson, nuestro cantante, nos comenta que tenía un tema para que grabáramos como cortina de un nuevo programa que se llamaba Ritmo de la Noche. Bueno, eso sirvió para que nos juntáramos de nuevo y arrancáramos esta nueva etapa. Otra vez en televisión, con Tinelli o con Xuxa y las ganas de la gente de escuchar los temas de antes sirvieron para arrancar con presentaciones y giras. Más adelante, a finales de la década del noventa, nos juntamos de nuevo, y gracias a Dios seguimos tocando mucho hasta hoy. Nos divertimos como locos tocando y haciendo bailar a la gente.
Publicado en la edición impresa Nº 14 del 31 de agosto de 2005.
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