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padre mario slongo

"De Cañuelas nunca me desprenderé"

En abril del 2008 se cumplirán siete años de la llegada del Padre Mario Slongo como Párroco a Cañuelas. En esta nota que le realizara La información hace dos años hizo un balance de su tarea en la localidad, a la que considera un “micromundo”, que extrañará cuando le toque alejarse. También analizó la relación de la Iglesia con la dirigencia política.

-¿Cañuelas resultó parecida a lo que había imaginado?
-Uno puede haber traído pautas, pero venir a Cañuelas fue un encuentro. Yo había sido párroco sólo una vez durante ocho años en la parroquia del barrio María Reina de Ramos Mejía, en donde había una sociedad de fomento y un centro de jubilados. Venir a Cañuelas fue otra situación,  es un mundo que te absorbe bien y empezás a dar respuesta dentro de las humildes posibilidades con las que contás. Ahora ya me siento como alguien que si se va de Cañuelas va a extrañar.

-¿Y cómo fueron estos cinco años?
- Venía predispuesto y preparado con muchos a priori de lo que se podía y había que hacer. Pero es una comunidad dinámica en todo sentido. No sólo la parroquia, que está dentro de ese micromundo que es Cañuelas; el mundo puede desaparecer y Cañuelas seguir funcionando. Cañuelas tiene muchas cosas, tiene vida propia y caes rápidamente en la vorágine con tanta actividad. Por ahí al principio parecía que era más receptivo porque me invitaban e iba a todos lados. Pero a medida que crecieron las responsabilidades y el colegio, parece que de receptivo pasé a selectivo, a elegir respecto a mi función, pero por una cuestión de tiempo.

- ¿Qué no habría que perder de ese micromundo?
- Nosotros tenemos en Cañuelas una preocupación civil por el Estado municipal, cuando a la gente no le gusta algo lo expresan y cuando algo le agrada lo aplaude. Yo vengo de La Matanza donde la gente es indiferente a lo que pasa en la política. A lo mejor en La Matanza te guiás más por las informaciones nacionales que las locales, que posiblemente hasta no las tenés. En Cañuelas sos consciente que vivís en la Argentina y tenés una vinculación con La Plata, y aparte lo que más absorbe es lo local. El municipio es una institución referente, hay una actividad cultural permanente, gente que se expresa con proyectos y disensos, y eso es una maravilla. También tiene sus complejidades. Hay que aprender a manejarse y no siempre he operado bien en este contexto, eso lo asumo como una limitación. No es fácil ser párroco.

-¿La cercanía entonces puede ser una presión?
- La simpatía y la antipatía también involucran al párroco, en una comunidad, que como decía, se interesa por los temas locales. Insisto, no es fácil ser párroco en Cañuelas y mis amigos sacerdotes cuando se enteraron que venía a Cañuelas me dijeron «mirá que estás muy expuesto». No es sencillo para un cura que creció en la cultura del conurbano ir a un pueblo, y Cañuelas tiene mucho de pueblo, lo conserva en su cultura y además lo fomentamos, pero hay muchos habitantes. Es bueno que Cañuelas sea así, pero el cura está todos los días, tiene que asumir un rol diferenciado y eso es difícil.

 - ¿Cómo se lleva con el poder?
- Yo me veo como párroco manteniendo las autonomías. El poder político por su lado y el poder espiritual que puede ejercer el sacerdote por el otro. Como vecinos que somos nos vinculamos, pero con eso claro.

-¿Se sintió invadido en alguna oportunidad?
-No. He escuchado opiniones o ha venido alguien a meterme el dedo en la llaga por algo, pero no entro. No soy de opinar políticamente, sólo cuando algo me parece muy anormal. Por ejemplo, objetivamente el tema de alejarse de un partido y camuflarse de otra manera, lo dije porque me pareció real, y se lo dije a quien correspondía también.

- La relación del gobierno nacional con la Iglesia es complicada.
-Es una relación deficiente. La califico así porque creo que es una relación llena de defectos. Las propuestas de ellos y las respuestas nuestras, y las propuestas nuestras y las respuestas de ellos han estado llenas de defectos.

- ¿Con fallas de ambos lados?
-Sí, la veo como una relación deficiente que no nos deja tranquilos a nosotros como Iglesia ni a ellos como poder político. Se han enroscado en situaciones poco inteligentes que no son universales, es decir, que no involucran a todo el mundo. Es más, se puede esperar un gesto de inteligencia de ambos lados

-¿Se dará?
-Creo que están un poco obstinados todos. A la larga a la gente la confunden. Porque ¿cuál es la discusión?,  ¿cuál es el ejercicio de cada uno?

- ¿Cree que se le pide a la Iglesia posturas que tendría que demandarle a los dirigentes políticos?
- A veces la gente toma la actitud del hermano menor de la familia y con picardía se esconde detrás de la Iglesia para que hable. Hay que tener cuidado porque el mundo del Estado, de la cosa pública, es un mundo que le corresponde al laicado, obviamente la voz de los pastores tiene que darse y ser escuchada. A veces a los argentinos nos cuesta respetar la autonomía del otro. Hay que respetar la autonomía del poder político que tiene su autonomía, su libertad, y respetar la acción de la Iglesia católica y también de las distintas confesiones. Porque nos hemos encontrados con personajes políticos a lo mejor no preparados para el lugar que ocupan, porque más allá del provecho de lo que dicen para sacar tajada, están ofendiendo la sensibilidad religiosa o moral de mucha gente.

-¿Qué le quedaría pendiente si tendría que irse?
- Mirá, un día me tendré que ir. Pendiente muchas cosas. Pero no me iría de pronto con remordimientos porque no perdí el tiempo, estuve siempre ocupado, en cinco años sólo una semana me fui de vacaciones; a veces me entremezclé mucho en lo cotidiano y no pude dedicarme a obras más concretas que perduren. Cosas que faltan en los barrios, que hay muchos y antes no había tanto. Pero tampoco tengo todos los medios. El primer año prometí y hablé de proyectos, en el segundo año no hablé más de proyectos. El proyecto es ver lo que tenemos que hacer mañana y demos gracias a Dios que lo podamos hacer. Porque la actividad es bastante intensa.

 - ¿Le diría a un párroco que venga a Cañuelas?
-Sí, sí. No subestimo la actividad que hice los primeros ocho años como párroco, incluso ahora sigue dando sus frutos, pero Cañuelas es una experiencia pastoral pensada, es poner un párroco que sepa lo que tiene que hacer. Un párroco para que crezca con la comunidad. El padre Mario se irá pero ya no podrá desprenderse nunca de Cañuelas. 

Publicado en la edición impresa Nº 44 del 29 de marzo de 2006.

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