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luis abdo
"Con la radio crece la fantasía"
Cada domingo a la mañana su voz aparece en FM Libertad. Ingeniero de formación, pero conductor radial y divulgador de temas científicos por vocación. «Sin Fronteras», el programa que conduce, es una de las producciones radiales de mayor trayectoria; una gran audiencia lo sigue y apoya semanalmente, pero también la crítica, ya que en 1995 recibió el reconocido premio «Santa Clara de Asís».
- ¿Por qué «Sin Fronteras»?
- Porque acá se habla de todos los temas, tratamos de explicar y dar a conocer varias cosas y sabemos que el conocimiento no tiene fronteras. Por eso la propuesta es «Sin fronteras».
- Veintiún años en FM Libertad, ¿así que comenzaste con la radio?
- En realidad lo mío había empezado antes, en LC5, ahí estábamos con María Luisa Sorribas y mis hermanos Zulma y Tito. También estaba Mario Castelló que era el operador técnico, de un programa que se llamaba «La computadora sabia» donde hablábamos de todos temas científicos, y ahí Mario me dice que iba a poner una radio y si quería acompañarlo…entonces me vine para acá. Pasaron por aquí Carlitos Loray, Héctor Guillaza, Luisito Balbo, entre otros. Ahora estoy acompañado por Silvia Tellechea que está co-conduciendo, y María Emilia Floriani que se encarga de todo lo que sea recuerdos y memorias de Cañuelas.
- Siempre los domingos y en el mismo horario.
- Sí, siempre de 9 a 12. Ya creo que es un clásico de Cañuelas. Lo muestra la cantidad de llamados que tenemos. Hemos recibido más de 200 llamados en un programa. Acá llaman todos: desde el intendente hasta el vecino más alejado. Eso es lo bueno que tiene la radio, no sabés hasta dónde estás llegando. Hoy por ejemplo nos llamaron para que le demos aliento a una señora que estaba deprimida.
- En tanto tiempo y tantos llamados te habrán tocado momentos fuertes, ¿no?
-Sí; a mí me han pasado cosas muy importantes. Un día me para una señora en la esquina del banco y me dice «muchísimas gracias, porque mi papá murió con una sonrisa»... después me enteré bien, el hombre estaba muy mal y nos escuchaba desde su cama, ahí lo vieron sonreír ese domingo por última vez. Hicimos el programa como siempre hasta las 12 y a la una de la tarde el señor falleció.
- ¿Por qué se mete un Ingeniero a «hacer radio»?
-Yo vengo de una familia humilde, y tuve la suerte de estudiar y llegar a ser un profesional, todo con esfuerzo y cumpliendo pautas que yo mismo me puse. Pero también veía que necesitaba cosas, necesitaba llegar a la gente, a más gente. Entonces elegí este medio que para mí es fantástico, porque aquí podemos tratar temas científicos y llegar a muchísima gente. El desafío era grande pero creo que lo hemos cumplido.
- Sí, y contando con el apoyo de los oyentes, pero también con el reconocimiento de muchos premios...
- Sí, muchos; muchos reconocimientos locales y zonales, pero sin dudas el orgullo más grande es haber recibido el Premio Santa Clara de Asís (1995) que, según creo, es muy difícil que un programa local lo reciba.
- Este año se cumplen 21 años de radio, ¿hasta cuando seguirá el Ingeniero/ Locutor?
- Esta es una vocación de la que es muy difícil desprenderse. Cuando te pica el «bichito de la radio» crece una fantasía que no sabés hasta dónde te puede llevar. Por ahora pensamos en festejar estos 21 años con todo, y una de las formas que hemos elegido para hacerlo es homenajeando y reconociendo a nuestros oyentes. Tenemos que devolverles a nuestros oyentes todo lo que nos dan.
Publicado en la edición impresa Nº 58 del 5 de julio de2006
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