Se cumplieron 120 años de la creación de La Martona, pero nadie se enteró

Pese a ser un hecho histórico fundamental para Cañuelas, la fecha pasó inadvertida para las autoridades políticas y educativas: el pasado jueves se cumplieron 120 años de la creación en el partido de Cañuelas de la primera industria láctea argentina.
El 26 de noviembre de 1889, en la estancia San Martín de Cañuelas, nació, de la mano de Vicente Lorenzo Casares, La Martona, primera industria láctea del país y una de las más avanzadas del mundo.
La importancia de esa fecha para los cañuelenses es enorme, ya que gran parte de las familias hoy tradicionales nacieron alrededor de los tambos de la zona.
Por este hecho, también se reconoce a Cañuelas Cuna de la Industria Lechera Nacional y origen del dulce de leche. No obstante, no hubo desde el gobierno , el Consejo Escolar ni el cuerpo legislativo ninguna mención sobre el asunto.
La historia
Casares ya había sido, en la estancia San Martín, pionero del desarrollo agrope-cuario. En 1871 salió de allí la primera trilla de trigo con destino a Europa, todo un acontecimiento. Dieciocho años después, nacía La Martona.
Algunas versiones indican que “La Martona” fue bautizada con ese nombre en honor a Marta Casares, hermana de Vicente y madre del reconocido escritor Adolfo Bioy Casares. En tanto, el logotipo característico de la firma representaba la cabeza estilizada del gato de la robusta hermana de Casares, y era la marca que se utilizaba para marcar el ganado.
Hasta la fundación de La Martona (la construcción aún existe abandonada frente a la estación de ferrocarril) la producción ganadera en la zona era casi exclusivamente ovina. El crecimiento de la ganadería vinculada a la producción de leche es una consecuencia directa de la industria creada por Casares. Allí radica en parte la importancia que este hecho tiene en la historia de los cañuelenses: que aquí haya nacido la industria lechera no sólo es una cuestión simbólica para nuestro partido, sino uno de los pilares de su formación. Una gran parte de las familias más tradicionales de Cañuelas tiene sus orígenes en los tambos de principios del siglo XX.
El nacimiento de La Martona estuvo estrechamente vinculado con el avance de las técnicas de refrigeración. Pero también implementó otros avances, como la utilización de papel sulfurizado para envasar la manteca, y la producción de dulce de leche en 1902. Fue por este hecho –y no por la leyenda que adjudica a la criada de Rosas la invención casual del manjar blanco- que Cañuelas fue reconocida oficialmente como cuna del dulce de leche. Fue en el año 2003, en el marco del Programa «Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico Argentino» de la Secretaría de Cultura de la Nación destinado a reconocer formalmente al dulce de leche como alimento, preparación específica y proceso productivo al patrimonio cultural argentino.
Con el tiempo, La Martona fue también pionera en otros avances: en 1916 adquirió la primera desnatadora Westfalia del país, traída desde Alemania. Desde 1941 utilizó camiones térmicos para recolectar la leche en los tambos. En el año 1961 comenzó a utilizar el envase de cartón para la leche, y en la década del 70 se caracterizó por la producción de yogurt con frutas.
En el año 1989, al cumplirse el centenario de la creación de La Martona, la Cámara de Diputados de la Nación declaró por unanimidad a Cañuelas “Cuna Nacional de la Industria Lechera” (Resolución 28/9/89). En 1997, en tanto, el decreto 262 declaró al casco de la estancia San Martín “Monumento Histórico Nacional”.
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