Marcelo Sánchez - El payaso "Mucha Suerte"
La inocencia no se termina

-¿Cómo fue convertirse en payaso?
-Empecé hace unos nueve años. Ni siquiera estudiaba el profesorado de educación física todavía, daba un taller de fútbol en el colegio IMEI, y una maestra, Mariel Rodríguez, me pidió como favor si podía disfrazarme de Popeye para hacer un acto con los nenes de la sala de cinco años. Yo dije que sí, me disfracé y tuve que actuar en un barco, peleando con piratas… de ahí surgió la idea de animar.
-¿Cuál fue el primer paso?
-Lo primero que hice fue un curso de globología. Y mientras estudiaba educación física me dedicaba a esto, iba en bicicleta, con aros, animaba fiestas….
-Fue muy llamativo cuando comenzó a trabajar en la plaza, vendiendo globos.
-Sí, es cierto. Ni bien hice el curso de globología, empecé a vender globos. La primera vez fue en una Expo Cañuelas, vendía globos disfrazado de payaso, y era toda una novedad. Después lo hice en las plazas, San Martín, Belgrano, o para las fiestas como el día de la Patrona.
-¿Cuál fue la reacción de sus conocidos y amigos?
-(se ríe) y… al principio por ahí me daba un poco de vergüenza…
-Porque usted tenía otro perfil, era motoquero.
-Sí, en realidad mis amigos eran motoqueros. Mi papá tenía una moto del año 58, y como mis amigos iban a los encuentros yo los acompañaba. Pero yo no daba mucho con el perfil. Los motoqueros eran todos de barba y pelo largo… y yo siempre con el pelo corto y vestido con ropa deportiva, ¿qué iba a hacer así?. Una vez, a un encuentro en Las Flores, me fui disfrazado con unos jeans rotos, una campera, una peluca y unas antiparras… fue muy divertido.
-¿Cuándo descubrió que podía vivir de su vocación de payaso?
-Cuando estaba en cuarto año de educación física, conocí unos compañeros que la tenían muy clara con todo el asunto de la animación. Justo me llamaron para trabajar en la colonia de La Martona… empecé a diseñar juegos con ayuda de mi señora…adapté otros de la carrera, y se fue dando.
-¿Cómo es en la actualidad?
-Ahora encontré a mi compañero ideal, Alejandro Abdo. Hemos hecho varios shows juntos, él con la magia y yo con el humor, y estoy muy contento. Y con este emprendimiento (N.d.l.R: habla de «Mundo Aventura», el local de fiestas infantiles que abrió el año pasado en Libertad casi Antártida Argentina) estamos muy felices. La gente responde muy bien, y tratamos de agregarle cada vez más cosas. Tenemos ping pong, pelotero, cancha de fútbol, karaoke, play station, y seguimos sumando…
-¿Y se sigue disfrazando de payaso?
-La verdad es que cada vez menos. Hoy está todo muy cibernético, los chicos juegan con la play y las computadoras…. Pero hace poco una mamá me dijo algo muy importante, que no perdiera el payaso que tengo adentro. Eso es una gran verdad.
-¿No hay más payasos?
-Creo que el último importante fue Piñón Fijo, que un poco volvió a instalar el payaso. Desde Gaby Fofó y Miliqui no había otros así. Pero ahora con los Barney, Shreq, Power Ranger, el Hombre Araña, los chicos piden eso. Igual, yo trato con las caracterizaciones que hago de incluir un poco de todo eso, siempre con humor.
-¿Prefiere trabajar con chicos o con grandes?
-Si me dan a elegir, con chicos. Los grandes son más críticos, los chicos tienen esa inocencia que los grandes no. Hace muy poco se acercó una mamá con una nena de 6 años. La nenita me quería decir algo: «Yo te conozco», me dijo, «vos sos Floricienta, te conocí por los pelos de las piernas». A mi me causó una gracia enorme, me encantó que los chicos entiendan y lo tomen con humor.
-¿Encontró la vocación de su vida?
-Yo creo que sí. Porque chicos va a haber siempre, y alegría también. Hace poco me pidieron animar un cumpleaños con juegos tradicionales, carrera de embolsados, la papa en la cuchara, el caramelo en la harina, y salió fantástico. Porque la alegría los chicos la van a tener siempre.
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