Cañuelas, Buenos Aires, Argentina

 

Andrea Ponce de León, modelo: Tomándolo con calma

Su voz denota tranquilidad y acompaña sus palabras con parsimoniosos movimientos de sus brazos. Parece ser dueña de una eterna serenidad. Cada tanto, peina su cabello castaño oscuro con las manos. Su rostro de tez morena y de líneas suaves luce dos ojos que se achinan levemente al sonreír. Es entonces cuando aparecen de repente unos dientes perlados enmarcados en una boca de labios rosados y carnosos. Ella, cruzada de piernas, luce una musculosa amarilla–que ofrece un generoso escote- y un jean ajustado, además de unos delicados zapatitos blancos. La modelo Andrea Ponce de León, una escorpiana cañuelense de 24 años. 

-¿A qué edad empezaste a modelar?
-Desde muy chiquita, siempre me gustó. También me gustaba la ropa: jugaba con las muñecas barbies y les hacía trajes. El trabajo en serio como modelo habrá empezado cuando tenía 20 años, más o menos. En realidad, empecé haciendo desfiles acá en Cañuelas. Después, cuando tenía 15 años, mi mamá me empezó a llevar a Capital Federal para estudiar modelaje en las escuelas-agencias de Raquel Satragno y Ricardo Piñeiro.

-¿Qué sentiste al ser elegida reina del dulce de leche en el 2000?
-En principio es como que sentís una responsabilidad ya que estás representando a tu lugar. Me tenía fe en la competencia. Igualmente, me shoqueó un poco ganar, tenía de repente mucha repercusión, más con los chicos de mi edad. Venían a mi casa y me dejaban cartas, me mandaban cosas…

-Igualmente, antes de convertirte en reina,  me imagino que siempre atrajiste la atención de los hombres…
-Sí, antes también. No sé porqué… (Risas) Yo no me esperaba esas atenciones. Siempre fui muy perfil bajo, muy ingenua, muy en mi mundo.

Andrea intercala sus comentarios con cálidas risas. La chica asegura que es vergonzosa. Yo tengo mis reservas respecto a eso: actualmente, es posible ver afiches gigantes de ella en pleno centro porteño. Se tratan de publicidades de la marca de cerveza Brahma, que promociona el carnaval de Gualeguaychú. Andrea posa en ellas con un tocado coronado por frondosas plumas violetas, brazaletes brillantes y llamativos adornos entrelazados a lo largo de su cuerpo. Además, las fotos también salieron en revistas masivas como lo es Caras.

¿Cómo surgió la posibilidad de realizar la campaña publicitaria para  Brahma?
-Me llamaron de la agencia Estudio 3. Me dijeron que tenía un casting para esa marca y listo. Siempre hago igual: anoto y voy. Hicimos las fotos en el mes de diciembre y la publicidad empezó a salir a principios de año.

Sin embargo, ella ya está más que acostumbrada a trabajar para marcas reconocidas: fue el rostro de publicidades televisivas para marcas famosas como cerveza Schneider, Sony y Sedal, Scombro, Coca-Cola Zero y Rexona Teens.  Asimismo, realizó comerciales para Centroamérica y Estados Unidos.

 

- La gente es muy curiosa. Ve a una modelo y se imagina que siempre se preocupa por la apariencia y aspecto, 24 horas al día… ¿Es así?
-En realidad, para mí eso depende de cada persona. Yo soy muy tranquila, en todo sentido. Me gusta estar en mi casa, capaz que a otra le gusta más salir, mostrarse. Soy familiera. Cada fin de semana, me quiero volver a Cañuelas. Me gusta estar bien producida para salir a la noche, me encanta vestirme llamativa.

-¿Sos desprejuiciada con tu cuerpo?
-¡No! (risas). Tengo momentos, momentos donde me veo bien y momentos que digo ‘ay no, por dios´. Casi siempre, todos mis días son buenos. Siempre estoy de buen humor. Con la alimentación, como de todo. No tengo ningún secreto para mantenerme.

 Recibida en la escuela Estrada, se cultivó en el instituto de actuación de Ana Pechman y practicó comedia musical en la escuela de Valeria Lynch para luego estudiar teatro en el colegio que dirige  Reina Reech.
Haciéndole honor a su fama de inquieta, practicó muchos deportes. Sin embargo, nunca fue muy constante, lo que se comprende de una chica que proclama la «cero rutina». Igualmente, Andrea señala que suele ir, cada tanto, al gimnasio, donde además practica reaggeton  y salsa. Ama bailar. Su glamoroso trabajo le hizo conocer a Jesica Cirio, Sabrina Rojas, Rocío Guirao Díaz, Pampita Ardohain, Julieta Prandi, Ingrid Grudke, entre otras.

-¿Cómo es un día típico en la vida de Andrea?
-Me levanto, desayuno muy tranquila, reviso los mails, me organizó el día en la agenda. Y cuando tengo todo organizado salgo con un bolso grande en el que guardó una pollera, una malla, un vestido, la remera, todo por las dudas que me llamen para un casting que surja en el momento. Hay veces que he ido hasta tres, cuatro castings en el día. Pero, cuando estoy en Cañuelas, es para relajarme: estoy en la pileta, con mis amigas y mi familia, tomo mate, juego con mis primitos, nada de trabajo.

Amante del cantante guatemalteco Ricardo Arjona, Andrea, antes de dedicarse de lleno al competitivo universo del modelaje –decisión que recibió el completo apoyo de su familia-, empezó a estudiar abogacía, relaciones públicas y publicidad sin llegar a recibirse. Sin embargo, comenta que tal vez retome publicidad –hizo ya dos años - u optará por otra carrera alternativa.
Dentro de los gustos literarios, el brasilero Pablo Coelho lidera su lista de escritores. Suele trabajar para una bodega norteamericana, realizó avances televisivos para la cadena televisiva Fox y, hoy por hoy, está ligada laboralmente con agencias de modelaje como Monteverde y Concepto Urbano. Además, suele desfilar con las creaciones de la diseñadora Verónica de la Canal, la misma que realizó el vestido de casamiento de la modelo Nicole Newmann.

-Ahora bien, la pregunta que no le va a gustar a los hombres en caso de ser afirmativa…
-Sí, estoy en pareja (risas).

Por Julián Velásquez para Semanario La información
Publicado en la edición 192 del viernes 6de febrero de 2009

 

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