Virginia la Iácona (cantante)

El gusto por la música

Virginia La Iacona, cantante profesional y responsable musical de El Cultivo, nos revela sus primeros pasos en el mundo del canto y de la música; repasa cada una de sus grabaciones hasta el último CD, donde tuvo la posibilidad de grabar canciones inéditas de los hermanos Carabajal. Además todo acerca de sus amplios talleres musicales.

--¿El gusto por la música y por el arte es algo que heredaste o simplemente nació en vos?
 - En realidad tengo un tío que era bandoneonista y mi abuelo tocaba la armónica, pero nada serio. No vengo de una familia de músicos profesionales.

-¿Cuándo descubriste tu verdadera vocación?
- Desde muy chiquita ya tenía dotes para la música. A los cinco años tocaba la flauta casi a la perfección, sin que nadie me la haya enseñado; simplemente aprendí investigándola. A los ocho empecé a estudiar piano formalmente en una escuela de música, en el conservatorio del barrio. Y nunca paré de estudiar piano, teoría, solfeo, etc. Dentro de esta escuela estudiaba piano como instrumento principal, pero además tenía que tocar instrumentos de viento, saxo, flauta traversa, violín, entre otros. A los catorce comencé a prepararme para rendir el ingreso al conservatorio nacional como pianista, rendí el examen a los dieciséis, ingresé y también allí me aboqué al aprendizaje del piano como instrumento musical. Pero la propuesta del conservatorio no me cerraba, es decir, básicamente por la erudición y por la rigidez en la enseñanza de ese único instrumento; yo venía de un estudio musical muy integral que había mamado desde pequeña. Además desde los cinco años venía participando en diversos coros.

-¿Cuándo llegás a Cañuelas?
- Cuando termino la carrera vengo a vivir a Cañuelas. Trabajé como maestra de música en el Sagrada Familia y con mi esposo formamos «El Cultivo». El primer año que comenzamos con el dictado de estos talleres teníamos cuatro alumnos, hoy vamos por el quinto año y contamos con 75 alumnos. Este es un trabajo de crecimiento lento pero sostenido, y en el que se requiere mucho sacrificio para progresar.

-¿Los alumnos de «El Cultivo» también adquieren el conocimiento de los diferentes instrumentos?
- Sí, acá ellos se especializan en un instrumento al que ejecutan en ensamble. Esto significa que el que estudia por ejemplo guitarra, no sólo estudia la técnica sino que se lo incorpora a un conjunto donde hay un bajista, un percusionista, un cantante y un pianista. Integra su instrumento a un conocimiento más amplio.

-Tienen alumnos de todas las edades...
 - Sí, abarcamos todas las edades, tenemos alumnos desde los cuatro años, chicos, adolescentes, jóvenes, adultos...

¿Cómo surgió la idea de la denominación «El Cultivo»?
- La idea de llamarlo así fue de mi esposo, pero yo la comparto de forma unánime. Porque esto es un cultivo, es como cosechar una semilla: tiene un tiempo de maduración, hay que tener paciencia y cosechar los frutos. Hay que entender este trabajo como al arte. Es una labor diaria, no es inmediata. Nosotros somos facilitadores del aprendizaje, pero los responsables de este crecimiento y de sus logros son los alumnos.

La primera grabación de La Iacona se llama "Puntos Cardinales", hecha en "El Cultivo" y con músicos de Cañuelas. “Elegimos temas del folclore nacional muy difundidos, más bien clásicos,  y los versionamos. Es casero, pero muy cálido e íntimo” cuenta Virginia.
 El otro CD más reciente es "Dar la mano", mucho más profesional, grabado en los Estudios DOG de Don Torcuato. Participaron los músicos de Cuti y Roberto Carabajal, los temas eran inéditos y fueron sugeridos por sus autores, “¡y me parecieron hermosos!” exclama. “Aparte un honor para mí grabar y difundir como intérprete temas de Cuti Carabajal, Shalo Leguizamón y otros brillantes cantautores”. De ambas grabaciones se puede conseguir material a través de Internet.

Pero por supuesto aquí no terminan las inquietudes musicales de Virginia. En un material todavía sin mezclar, compendió una selección de temas de folclore latinoamericano (clásicos de México, Perú, Chile, Venezuela, Brasil, Puerto Rico, entre otros), más tangos y un tema de cabaret alemán, con arreglos y dirección propia. “De los pueblos” es el nombre del trabajo, y ya giró por varias sedes de Cañuelas, Provincia de Bs. As. y Capital.

-¿Cómo fue conocer y ser apoyada musicalmente por los hermanos Carabajal, sinónimos de chacarera?
-Conocer a Cuti y Roberto Carabajal significó mucho para mí y para los músicos que hasta ese momento me acompañaban. La chacarera de Santiago no tiene sustitución ni imitación posible, es única: en sus ritmos, golpes, cortes y melodías...muy bella. Y la poesía de la "sacha" santiagueña es mágica, misteriosa, mística. Escuchaba las historias de los gualichos de la tierra y sus embrujos, como una nena a la que le cuentan el cuento más verdadero. Y la verdad fue un aprendizaje cantar acompañada por semejantes monstruos de la música, fue un gusto verlos tocar a nuestro lado, escuchar sus consejos y recibir su apoyo. Hasta el momento había transitado un folclore más "urbano"; zambas y canciones mestizas, candombes, mezcla con tango y milonga, un folclore de proyección que se nutre de armonías de otros estilos musicales, como Lito Vitale, Baglietto, Raúl Carnota, Fito Páez, Pedro Aznar... Desconocía este universo santiagueño, este microcomos de sonidos y poesía tan exquisito y tan a punto de levantar el polvo de la tierra con sólo rozar tus oídos.

 Para contactarse con «El Cultivo»: 432179  E-mail: elcultivo@infovia.com.ar

 

Publicado en la edición impresa Nº 24 del 9 de noviembre de 2005.

 

 

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