Bruno Rutter

Clínica de animales

Eminente Médico Veterinario de Cañuelas, Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires en el área de Reproducción y Obstetricia. Estudioso de las enfermedades en el pie bovino, especialidad poco desarrollada en el país. Ha disertado en otras provincias argentinas y en varios congresos internacionales.

-Nació en Zara, Italia, ¿a qué edad vino a la Argentina?
-A los 6 años. Empiezo la escuela primaria en Villa Devoto (Villa Devoto School), que a la mañana era castellano y a la tarde inglés. Después ingresé al Nacional Buenos Aires en la calle Bolívar, terminé los 6 años y luego fui a la Facultad de Veterinaria, que en ese momento era Facultad de Agronomía y Veterinaria. Y después ya empecé a trabajar…

-¿Y a Cañuelas cómo llega?
- A Cañuelas llegamos en el ’72,  y un colega me propuso poner una veterinaria acá. Empezamos a trabajar mucho en clínica rural y también hacíamos algo de pequeños animales, que en esa época la gente todavía no le daba mucha importancia; trajimos comida para perro por ejemplo, y se lo terminaron comiendo mis gatos porque no vendimos nada.

-Usted siempre se interesó por los rumiantes…
-Sí, he trabajado en casi todas las especies. Pero dentro de los rumiantes principalmente en el bovino. En pequeños rumiantes trabajé en ovejas, pero más que nada en cirugía experimental, no en la parte productiva-reproductiva.

-¿Cómo empezó a trabajar en la parte clínica?
-Antes de recibirme ya era ayudante de la cátedra de cirugía, ayudante de segunda. Después fui al norte de Santa Fe donde trabajé 5 años y donde realmente hice mucha práctica junto con otros colegas que me orientaron; especialmente uno al que quiero mucho y que lamentablemente ya no está entre nosotros: el doctor Ricardo Menuchi.
Cuando volví a Cañuelas ingresé nuevamente en la carrera docente en la Cátedra que en ese momento se llamaba Obstetricia y Patología de la Reproducción, como jefe de trabajos prácticos. Gané varios concursos, y en el ’78 gané una beca para ir a estudiar a Alemania Reproducción Clínica en Bovino. Luego estuve dos años en La Plata, en el ’83 doy el primer concurso en la UBA y actualmente soy Profesor Titular de la Cátedra de Teriogenología, que hoy es el término más concreto.

-Para hacerlo más didáctico, ¿quiere explicar qué temas abarca la Teriogenología?
-Mi área es un área clínica. La definición de Teriogenología sería que es el estudio de la fertilización, gestación, parto y todas las alteraciones clínicas, metabólicas e infecciosas del macho y de la hembra. No sólo vemos la parte de obstetricia, del parto, sino que vemos todo lo que es reproducción, también en pequeños animales. Hace diez años o más, estamos trabajando en la Cátedra con camélidos sudamericanos (vicuñas, llamas, alpacas y guanacos); acabamos de ganar con un trabajo que hicimos de fertilización in vitro y obtención de ovocitos un premio del IBIME (Instituto de Biología y Medicina Experimental). Trabajamos cuatro años con vicuñas en Catamarca a 3400 metros porque se la debe trabajar en altura, y en la Facultad con llamas. Pero lo que nosotros enseñamos en la Facultad, básicamente, es todo lo que es la fisiología, la patología, la terapéutica y la reproducción en especies domésticas, como bovinos, equinos, perros y gatos, más la llama que es experimental. La Cátedra está divida en tercios: grandes animales, pequeños animales y la parte experimental. Además hacemos servicios a terceros: vamos y congelamos semen en algún establecimiento y entrenamos personal para ese manejo y para la inseminación artificial.

-Usted también está interesado y tiene publicaciones en Podología, específicamente en bovinos.
-Eso es un «bichito» mío, no tiene nada ver con la Facultad. He enseñado, pero en forma personal. Estoy en el tema desde hace18 años, es una actividad circunscripta a los pies de las vacas. Hace un mes participé de un  Congreso Internacional que se hizo en Colonia (Uruguay), y yo fui evaluador de los trabajos que se presentaban en el capítulo de infecciones en el pie bovino.

-Imagino que para eso habrá hecho cursos en el extranjero.
-He hecho cursos afuera, concurrí a muchos Congresos Mundiales en Europa, Uruguay, que fue el último; Canadá, donde tuve la oportunidad de conocer a muchos colegas, algunos bastante mayores que yo pero que siguen en el tema. Con ellos mantengo una relación por e-mail, algo espléndido para eso.

-¿Qué funcionalidad tiene el estudio y la prevención de las enfermedades en los pies de los animales?
-Bueno, hace muchos años, en el 1700, un productor inglés dijo «si no hay pie, no hay animal», lo dijo para el equino, pero hoy seguimos pensando lo mismo. Una vaca que tiene dolor, con una enfermedad infecciosa como la dermatitis digital o con una metabólica como la minitis, es un animal que está disminuido desde el punto de vista social; es un animal que llega más tarde a tomar agua; es un animal que come menos…la enfermedad no mata al animal pero lo invalida. Para la producción es un tema importante. Disminuye el peso vivo del animal, que a veces no lo recupera. Puede tener atrofias musculares serias. El tema es que cuando el animal es genéticamente bueno y uno tenía una gran expectativa y tiene que ser vendido a menor precio. Es algo relacionado con la producción. Y cuando hablamos de bovinos, estamos hablando de plata.

Publicado en la edición impresa Nº 83 del 27 de diciembre de 2006.

 

 

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