JUAN TARRAGONA / Ex alumno, profesor y director de la ENET Nº1

“La escuela es mi vida”

Estudió en la escuela Técnica y luego fue docente allí por cincuenta años seguidos -17 de ellos como director- hasta que a principios de agosto se jubiló. En esta nota, «el Vasco» cuenta la historia de su vida, atada irremediablemente al destino de un lugar al que le dio todo. Y de donde salieron la mayoría de sus afectos, incluida su esposa, de la que supo ser colega en el «Industrial».

-¿Cómo llegó a la Escuela Técnica?
-Yo nací en Monte Grande y vivía en Ezeiza, en los fondos, cerca de Canning. Mis padres eran vascos, tenían un tambo. Yo estudié en una escuela primaria rural unitaria. El maestro, un maestro con mayúsculas, les decía a mis padres que «Juancito» tenía que seguir estudiando. Pero era muy difícil, nosotros vivíamos en el medio del campo. Así que para que yo pudiera estudiar, ellos debieron vender todo y mudarse a la ciudad.

-¿Hicieron ese sacrificio?
-Sí, cuanto terminé el sexto grado –a fines de 1951- vendieron todo y nos fuimos a vivir al pueblo de Ezeiza. Yo me enteré que en Cañuelas había una escuela industrial. A mi eso me deslumbró; no sabía muy bien que era pero sabía que se estudiaba algo de electricidad y de mecánica. Comenzamos a averiguar y vinimos. La escuela Industrial estaba en la esquina de Basavilbaso y Rivadavia. Empecé a venir en el ´52; al principio, hasta que nos mudamos, tenía que hacer casi siete kilómetros desde el campo hasta Ezeiza, y de ahí en tren. Desde ahí siempre entendí los sacrificios que muchos alumnos hacían y hacen para poder estudiar.

-¿Se recibió en la Técnica?
-Sí, fue la segunda promoción, aunque la escuela fue creada en el ´48. Terminé en 1957, hace exactamente cincuenta años. Cuando terminé, el director –un ingeniero- me insistió para que yo siguiera estudiando la carrera de ingeniería. Así que para que pudiera costearme los estudios, me ofreció trabajo como ayudante de laboratorio.

-Así que terminó de estudiar y de inmediato empezó con la docencia…
-Sí. Terminé sexto año el 30 de noviembre de 1957, y el director me ofreció completar la suplencia de un docente que se tomaba una licencia. Pero tenía que pintar… pintar la escuela. ¡Y pinté!. Ese fue el comienzo de mi carrera docente. No había problemas, éramos una gran familia.

-¿Gracias a ese trabajo pudo estudiar?
-Sí. Hacía el gran raid. Yo estudié en la Universidad de Ingeniería de La Plata. Venía de Ezeiza a Cañuelas, y a veces desde Cañuelas hasta Témperley, y de ahí a La Plata, siempre en tren. Así estudié. Me costó mucho, pero me recibí de ingeniero mecánico. A veces pienso todo lo que hacía y no lo puedo creer.

-¿Cuánto tiempo fue ayudante de laboratorio?
-Fueron como diez años, hasta el ´68. Ahí me ofrecieron ser regente, cosa que fui hasta 1973, cuando se presentó la oportunidad de ser vicedirector. En ese tiempo, los concursos eran muy difíciles, estrictísimos. Los tomaba el Consejo Nacional de Educación Técnica. El examen de regente lo di en Buenos Aires en cuatro jornadas, y el de vicedirec-tor fue en Bahía Blanca, donde estaba la junta de calificaciones.

-¿Y desde cuándo es director?
-Asumí la dirección en 1990, cuando se enfermó un amigo, Adolfo Boza, que era director en ese momento. Adolfo era un gran amigo, con mayúsculas. Pero tuvo que dejar la dirección, y yo ascendí transitoriamente hasta que di el examen para ser titular, en el ´93.

-¿Cómo fue la despedida?
-Lloré. Y muchos docentes que en su momento fueron alumnos míos también lloraron. Yo me enteré de que me había llegado la jubilación un viernes, cuando volvimos de una charla que se dio en el Cine sobre las invasiones inglesas. El lunes siguiente fui a despedirme. Juntamos a todos los alumnos, hicimos la oración a la bandera, y primero los felicité por cómo se habían comportado en la charla. Y después, casi sin voz, les dije que me despedía, que me iba… Se hizo un silencio… sólo les pedí que la cuidaran mucho.

-¿Qué significa para usted la escuela técnica?
-La escuela es mi vida. Yo tengo 69 años, de los cuales ´55 años estuve en la escuela industrial. Me resulta rarísimo no estar dando clases en este momento. La escuela fue todo para mí, me dio amigos, hasta conocí ahí a mi señora, Alejandrina Chiappe, que era profesora… Nos pusimos de novios, nos casamos, nos vinimos a vivir acá…con eso te lo digo todo.

 

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