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Daniel Gómez (orfebre)
«Es casi genético mi amor por el campo»
El reconocido platero y orfebre Daniel Gómez dialogó con La información. Obtuvo recientemente un reconocimiento internacional de la UNESCO y sus trabajos se lucen en el país y en el mundo. Desde su taller en Cañuelas se logran producciones de alta calidad, en una empresa familiar que apuesta a crecer sin perder la identidad

Buen día. Gómez & Tewes tienen reconocimiento UNESCO a la excelencia.
Ese fue el lacónico mensaje de texto que leyó Daniel Gómez el sábado 29 de marzo, por la mañana. «No me lo esperaba en lo absoluto», nos asegura Daniel, sumamente contento.
De aquella manera, el platero cañuelense se enteró de que había ganado el concurso en el que había participado su llavero «Mayordomo», hecho por la empresa familiar compuesta por sus hijos Juan Andrés, Josefina, María Agustina y su esposa Graciela María, y que ya lleva 17 años de actividad comercial. «Somos un equipo de trabajo», se enorgullece Daniel.
El platero se encuentra en movimiento la mayor parte de su tiempo: si no se lo ve en su oficina, está en Capital cerrando un negocio o bien en su taller. Éste merece una descripción aparte: Está ubicado en una casa antigua dividida en sectores. En cada uno de ellos se realizan las actividades en las que se especializa la empresa Gómez & Tewes, que tiene clientes en 22 países: cuero crudo, crín, platería, armas blancas, talabartería, marroquinería, vestimenta y accesorios, telar pampa, forja, recados y empaque.
Daniel me invita a una pequeña oficina alejada del taller. Siempre le gustó la vida de campo, experiencia que él conoce perfectamente. Salvo el tiempo que pasó en la ciudad estudiando, su juventud tuvo como escenario el paisaje campestre. «Lo mío no es una postura. Es más que sanguíneo. Es casi genético mi amor por el campo», apunta Daniel.
-¿Cómo se acercó a la platería?
-Desde muy chico. Mientras yo cursaba, muchas veces me decía a mí mismo lo lindo que sería ser platero. Además, fue una actitud personal. Gusto y compromiso. Nuestra empresa tiene mucho acerbo cultural criollo, histórico y eso es lo que a mí me interesa. Yo soy un pedacito de ese almacén, de esa escena del paisano montando a caballo, de esta tropilla-dice señalando fotos que cuelgan de las paredes de su oficina-, no soy otra cosa.
-¿Cuál fue su primer trabajo?
- Recuerdo que, tras finalizar la escuela primaria, decidí que iba a dejar de estudiar y se lo comenté a mi padre. Él, entonces, habló con un alambrador de su campo y le comentó que ya tenía nuevo ayudante. De esta forma empecé a trabajar de peón de alambrador. Se me empezaron a hacer cortes en las manos, rostro y brazos. Al finalizar el verano, me arrepentí de mi decisión y le dije a mi padre que quería seguir estudiando. Él se lo esperaba y ya me había inscripto en el colegio secundario. Sabía que no me la iba a bancar (risas).
Además de todos los rubros que maneja, Daniel también trabaja en sogas. Aprendió del que está considerado el mejor soguero del mundo, Don Martín Gómez. «Es lo que Fangio a los autos», así resume Daniel la genialidad de su maestro. Para realizar su trabajo, el platero afirma que tiene un hemisferio técnico y otro artístico. «La conjunción de todo eso es el trabajo que realizamos», explica. Hace mención, asimismo, del concepto antiguo que reza: Lo bello, si útil, dos veces bello. «Nosotros nos manejamos por esa avenida. Tratamos de que lo que hagamos sea útil y bello», comenta.
-¿Qué siente al ver una pieza terminada?
-Me produce una sensación particular: una satisfacción inmediata que es muy efímera. Terminada la pieza, a los cinco minutos estoy generando la siguiente.
-¿Considera cada trabajo concluido un tesoro?
-No. Ya te digo, es como subir una escalera. Son peldaños. Por supuesto que tenemos clásicos… Por ejemplo, el llavero «Mayordomo» que presentamos en el concurso lo fabricamos desde el principio de la empresa y cuenta con 17 años de evolución.
Esto no debería sorprender, conociendo que su empresa familiar tiene más de 1500 productos codificados en tres diferentes tamaños, inclusive. Las creaciones de Gómez & Tewes son llevadas por políticos argentinos. Tal es el caso de Felipe Solá, ex gobernador bonaerense, que porta un llavero o la actual presidenta argentina, Cristina Kirchner, que luce una gargantilla alrededor del cuello. Además, la reina de Inglaterra y algunos jeques árabes poseen sus productos.
-¿Cómo es su trabajo?
-Es una actividad muy dinámica, sobre todo si sos creativo y no copiador. Mucha gente copia, muy burdamente, nuestros modelos. Te molesta mucho…Desvirtúan las piezas. Nuestra respuesta a la copia ha sido la generación de nuevos productos.
Me asegura que, detrás de todos sus productos, hay mucho esfuerzo personal de toda la familia, además de que existe un espíritu muy patriótico. No es detalle menor, pues, que en las tarjetas de presentación de la empresa, la bandera argentina sea protagonista.
Reconoce que tiene presente, para realizar su trabajo, un precepto inglés que reza: A man must do what he has to do (Un hombre debe hacer lo que tiene que hacer) «Creo que mi actividad es casi una misión que debo cumplir aquí en la tierra: O sea, devolverle a la sociedad lo que tuve la suerte de recibir», expresa.
-¿Cómo surgió la posibilidad de participar en el concurso que organizó la UNESCO?
- Julio Herrera, funcionario de la Secretaría de Cultura de la Nación me avisó del concurso. Quedaba muy poco tiempo para hacer la pieza. Inmediatamente él me informó del certamen, pensé en hacer un llavero «Mayordomo». Hicimos la versión optimizada del nuestro. Lo presentamos en la ciudad de La Plata y esperamos. Superamos sucesivamente las cuatro instancias: provincial, regional, nacional y, finalmente, internacional. Y, de esta forma, recibimos el reconocimiento a la excelencia de parte de la UNESCO.
Actualmente, Cancillería Argentina eligió a Gómez & Tewes para crear una cantidad de piezas determinada que van a representar al país en el Consejo Mundial del Agua. Conjuntamente, la empresa está dedicada a un proyecto en el cual se contempla, entre otros ítems, la posibilidad de generar muchos puestos de trabajo con el deseo de seguir desarrollando los rubros de la empresa pero a mayor escala, aumentando la producción y escalando el mercado. «Tenemos el objetivo de optimizar la calidad de nuestros productos», finaliza Daniel.
Publicado en la edición impresa Nº 150 del 11 de abril de 2008
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