Adrian Daneff
«Siento que mi carrera fue reconocida»
Adrián Daneff hizo una destacada carrera como boxeador profesional, llegando a disputar nada menos que una corona mundial. Fue Campeón Sudamericano y, a lo largo de 80 combates, dejó un buen recuerdo por la pegada y su excelente estado físico. Hoy es entrenador con licencia de la Federación de Box, y enseña la disciplina tanto a los que desean competir como a quienes sólo buscan practicar el deporte.
- ¿Cómo te sentís en esta etapa, luego de tu retiro como boxeador profesional?
- Se extraña un poco la actividad, los entrenamientos, los viajes. Pero la edad misma fue la que me retiró del boxeo. Este mes cumplo 37 años y bueno, llega el momento en que uno tiene que asumir y plantearse que ya estuvo peleando casi 20 años, siendo profesional desde 1990 hasta hace muy poco tiempo y habiendo logrado muchas cosas.
- Entre ellas seguramente la pelea en el 2004 por el título del mundo.
- Sí, por supuesto. Hasta ese momento mantuve un nivel internacional que me permitió pelear por el título del mundo en Australia contra el campeón de la FIB y de la Asociación (perdió por puntos en un fallo discutido). Eso fue lo último como profesional en el máximo nivel, y a partir de allí seguí con algunas peleas más, pero cada vez más espaciadas.
En 1999 Daneff intentó acceder al objetivo máximo en una pelea por el título en Sudáfrica, contra un rival que le llevaba 10 kilos de ventaja, que siendo el campeón perdió el título en la balanza. El Pingo hizo una gran pelea pero no alcanzó para superarlo por la diferencia física. Resumiendo, el hombre de Cañuelas tuvo dos oportunidades mundialistas, algo que no muchos boxeadores alcanzan. Fue cinco años Campeón Sudamericano; Campeón Latinoamericano de la OMB, realizó 80 peleas profesionales con sólo 15 derrotas («no tengo más de 7 u 8 peleas perdidas, porque muchas de las perdidas las gané y no me las dieron» nos dijo El Pingo).
- ¿Pensás que no alcanza sólo con las condiciones, que depende mucho de quién te maneje la carrera?
- Y no sé; uno termina creyendo que sí. Porque en el tiempo que yo estaba en mi mejor nivel, éramos 14, 15 figuras de primera línea, y a los más cuidados por la Federación de Boxeo para ganarles había que matarlos. Por ejemplo peleé varias veces con Alves, siempre le gané y siempre perdí la pelea por puntos, hasta que lo puse nocaut dos veces.
-¿Cómo se te ocurre boxear?
- Siempre me gustó el boxeo. Y a los 16 años me fui a aprender a Máximo Paz, donde enseñaba Juan Carlos Corbalán, árbitro de boxeo. Estuve poco tiempo porque enseguida vi que si bien me enseñaban bien, para llegar más lejos tenía que ir a la Federación. Empecé a viajar, una etapa muy sacrificada para entrenar, y allí lo tuve de manager a Santos Zacarías y después a su hijo Alberto.
- Hiciste también una gran carrera como amateur.
- Sí, con 76 peleas y un solo empate. Gané varios campeonatos de aficionados.
- En los tiempos que eras uno de los preferidos de las veladas de boxeo de Canal 9.
- Sí, es cierto. Hasta quedaban de cortina los pasajes de mis peleas para anunciar otros combates. Fue un buen momento.
- ¿Te sentís reconocido en Cañuelas por tus logros?
- Sí, totalmente. En forma permanente siento el afecto de la gente. Incluso ahora el emprendimiento que tengo, donde ya formé boxeadores y hay un montón de gente aprendiendo, creo que también es por la confianza que logré en Cañuelas.
El Pingo también es profesor de boexo. «La práctica del boxeo es un muy buen ejercicio. Cualquiera puede aprender» dice Daneff, que se recibió de técnico en la Federación de Box y obtuvo la licencia habilitante de técnico
-¿Qué sentís cuando pelea un pupilo tuyo?
- Uno trata de dirigirlo bien, de hacerlo subir tranquilo y enseñarle todo lo que uno sabe. Yo le brindo todo lo que sé.
- ¿Te gustaría que tus hijos boxearan?
- Ellos están practicando hace rato. Me vieron boxear, les gusta, no lo toman como algo serio; lo hacen jugando cuando tienen ganas y cuando hago boxeo quieren subir y por supuesto, no pelean porque son chicos, muestran lo que aprenden. Pero que lo decidan ellos.
- ¿Cómo llevó tu familia tu carrera profesional?
- Mi familia siempre me apoyó en lo que hice, estaban muy orgullosos de mí. Siempre estuvieron conmigo. Lo encaré muy profesionalmente, me cuidé, hice bien las cosas y tuve la suerte de ser campeón.
- ¿Tuviste alguna vez miedo o preocupación por no estar bien antes de una pelea?
- Nunca. Siempre subí muy seguro de lo que hacía y muy bien entrenado. Los nervios lógicos que le pasan a cualquiera y son normales; pero ni miedo, ni preocupado, porque yo me sentía bien y que estaba para ganar. Después peleas son peleas.
-¿Cuál fue tu máxima satisfacción?
- Traer el título Sudamericano a Cañuelas fue lo más lindo. El orgullo de mi carrera profesional es ése. Porque la gente me dio una mano muy grande siempre, se llenaba de gente cuando peleaba y los comercios nos apoyaron y siguen colaborando cada vez que hago boxeo. Por eso soy muy agradecido a la gente de Cañuelas, y soy feliz por haberle podido responder con un título importante.
Publicado en la edición impresa Nº 73 del 18 de octubre de 2006.
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