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Maria Lydia Torti / escritora
"Estoy en un período de mucha producción"
María Lydia Torti, una de las escritoras con mayor trayectoria de nuestra localidad, en esta nota muy completa que le realizó La información en el año 2005, habló sobre varios de los roles que desarrolló durante su vida: de embajadora en los «cafés», de tallerista, de profesora y de escritora. Además, todo sobre sus libros que aún permanecen inéditos.

-Empezando por el café plástico-literario-musical que reúne más de cien personas por cita, ¿cuál es la clave de la convocatoria?
-El café es una linda quimera, empezó hace doce años y sigue ritualmente. No con demasiada frecuencia, porque a mí me gusta que las cosas sean esperadas y tengan el nivel que nuestra gente merece. Por lo tanto, trato de que haya una variedad temática, porque el café es ecléctico; va desde la pintura a la música, la poesía y las artesanías. El café es eso: abrir una puerta para que la gente pueda decir, mostrarse y también aprender. Aprendemos entre todos porque además traemos conferenciantes, hasta cosas esotéricas como puede ser tarot o feng shui. Estamos abiertos a todo, con tal de que la gente pueda estar allí presente. Y el público es atento y muy paciente porque a veces el lugar queda chico.
-Luego, el taller literario en la Biblioteca Popular Sarmiento. Hablanos un poco de lo que allí acontece.
-Nosotros en el taller trabajamos con un sentido lúdico, no es un taller de lecturas, sino un taller de producción. Es decir, lo que deseo es desbloquear las mentes y que el alma, el espíritu, empiece a decir lo que quiere. Yo oriento pero no corrijo, no doy cátedra. Es muy distinto ser tallerista a ser profesor; creo que lo más importante para ser tallerista es ser escritor. Yo puedo saber mucho de ortografía, sintaxis y morfología, pero a la hora de decir tengo que apelar a mi fantasía. Después de a poco voy llevándolos a una técnica; es decir, que haya una autocorrección y un empezar a escuchar al otro. Algo que hacemos entre todo el grupo.
En junio del 2005 se editó la antología del taller que dirige María Lydia – libro reconocido por un decreto de la Municipalidad- que recopila trabajos del 2004. Bajo la consigna «para leer, recitar, meditar, recordar…» se unen veintidós escritores (diecinueve mujeres y tres hombres) conjugando relatos, poemas y refranes; algunos con menciones en concursos como «Un sueño…sólo un sueño» de Eduardo Fernández, otros con libro propio de reciente publicación, tal es el caso de Alcira Moreno.
-Con respecto a tu producción personal, desde «De la tierra (Cuentos de Cañuelas)» estás recogiendo las tradiciones orales del pueblo.
-Ese mamotreto (señala un anillado que hay sobre la mesa) es la continuación de «Antiguas Crónicas Cañuelenses», ahora se llama «Costumbres Cañuelenses». Lo presenté en la Municipalidad pero todavía no me dijeron nada; vamos a ver, yo tengo alguna esperanza, son historias de Cañuelas. (Nota: en el año 2006 la senadora Cristina Rasquetti le entregó un subsidio que cubriría parte de los gastos de esta publicación) .
-¿Cómo trabajás con las crónicas? Sabemos que es un género cercano al mito y que depende de la transmisión oral. ¿En cuánto influye la pluma de la escritora?
-Hay dos maneras de hacer historia oral: una transcribir como te lo cuentan, aunque el texto a veces quede demasiado desnudo. Y la otra es como una literatura oral donde a uno le cuentan un suceso, pero como viene de la memoria, nada es totalmente cierto; entonces uno trata de que tenga lo ameno de lo cotidiano. No es historia propiamente dicha. En el caso de los «Cuentos de Cañuelas» es literatura pura, de ése también ya tengo la continuación.
-¿Y poesía?
-Siiii también…Estoy en un período de mucha producción, no me preguntés por qué. Tengo tres poemarios. También un texto sobre la historia del ferrocarril en Cañuelas, y algún que otro trabajo como para seguir haciendo luz sobre aquellos «Cuadernos del pago» que quería Don Lucho.
Publicado en la edición impresa Nº 19 del 5 de octubre de2005
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