Periodismo y militancia 3, por Raúl Valobra
11.11.11. Última parte de la polémica entre el periodista y militante del kirchnerismo con Fernando Abdo respecto del ejercicio profesional y la militancia política.
Sr. Director de “La Información”
Don Fernando Abdo
Me dirijo a Usted con mucho agrado y respeto para realizar algunas precisiones que resultan de carácter fundamental en la interpretación textual de la nota anterior y que espero sea definitiva, al menos en esta saga.
Antes de avanzar sobre estas cuestiones quiero destacar sinceramente su amplitud de criterio para mantener este intercambio de opiniones que espero pueda servir de ejemplo para que quienes deban resolver conflictos puedan hacerlo desde el abordaje de argumentos y que brinde elementos que nos permitan reflexionar como sociedad para que no se transforme en una mera disputa de su ego y el mío sin otra significancia superior.
En principio, celebro coincidir con su posición sobre “Clarín” y ojalá encontremos muchos periodistas más que se atrevan a plantear su rechazo contra los abusos y atropellos del multimedio que tanto daño –opinión personal- ocasionó y aún ocasiona al conjunto social, por supuesto que con una extensa cadena de complicidades manifiestas.
También, aprovecho para rectificar mi percepción errada al considerarlo a usted militante del Partido Radical, motivo que puede relacionarse con una herencia familiar, muy propio de las idiosincrasias de nuestros pueblos. Sorprendido estoy de que se confiese de Centro Izquierda y no Radical, aunque también asumo como un error histórico de construcción política del Peronismo local el haber empujado a muchos cañuelenses a integrar otras fuerzas, espantados de nuestras propuestas. El precio fueron 24 años sin acceder a la intendencia por parte de un candidato Peronista.
Soy de los que consideran que cuando el pueblo te vota sabe por qué lo hace pero que cuando no lo hace también sabe las razones, no soy partidario de las excusas que lo libran a uno de culpas.
Debo aclararle que yo sólo soy un simple funcionario más de este espacio, con idénticos derechos y obligaciones que cualquiera, y circunstancialmente ocupo un determinado lugar, lo que considero que no me otorga el derecho de exigirle a nadie una genuina demostración de fidelidad a la causa, supongo sí, que a este espacio lo caracteriza su transversalidad, mérito absoluto del Sr. Intendente y su compañera. A título personal, me atrevo a sostener que no alcanza con cantar “la marcha”, a nadie de quienes conozco en esta gestión creo que esté por esa única virtud, aquí se ha privilegiado la capacidad de trabajo en equipo, el rumbo ideológico lo marcan los líderes. Y así ha sido entendido por todos.
No creo que uno debe estar atado a nada por el resto de su vida si no está plenamente satisfecho con su presente, puede cambiar, debe cambiar, siempre buscando una mejor alternativa, pero puede también tomar partido en ese estado de cosas y tratar de modificarlas, apenas con su granito de arena, siempre es importante. Lo único que no está permitido es la tibieza de los que nunca se juegan por una idea ni los mueve jamás una pasión. Esos viven en la plácida agonía de la conveniencia.
Con respecto a ese tema le digo que nosotros somos militantes de un Proyecto Nacional y Popular, del cual nos sentimos custodios y herederos. Asimismo, nos arrogamos el derecho –como militantes- de ejercer la presión que evite los desvíos y los excesos del modelo y tenga usted por seguro que si estamos convencidos del rumbo y de los conductores, lo único que sabemos que pueden fallar son los protagonistas de los engranajes. Y en política nadie le firma un cheque en blanco a “los políticamente incorrectos”, usted lo sabe.
Ser militante no implica un ciego fundamentalismo que impida ver y corregir errores, ante todo significa preservar las conquistas, profundizar el modelo e ir por más: nunca un paso atrás. La acción política, después de Néstor, no tiene posibilidad de desplazar de su agenda temas fundamentales para el desarrollo social, por lo que la lucha está planteada en mejorar las condiciones socioeconómicas de cada argentino y protegerlas de los embates del Poder, porque estimado Fernando el enemigo no está dentro de los Partidos Políticos, el enemigo repta con su veneno por los pasillos de algunos despachos políticos y de ciertos directores de medios –por supuesto que hablo a nivel nacional- intentando vaciar de sentido la Política, para luego hacer nuevamente de este país esa gran bolsa de saqueo que fue en los 90.
Estimo, que los diarios del mundo no cambian jamás su línea editorial, esa es la condición que los sostiene y los identifica, eso no significa estar ausente de críticas en un “chupamedismo” peligroso. Convengamos que la concordancia es permitida y tomada como una honestidad intelectual. Del mismo modo, que no es menester que todos en la redacción estén de acuerdo con la postura editorial, pero considero que ese planteo es personal y debe realizárselo uno antes de aceptar el trabajo. Yo lamento que algunos colegas sigan presos de las redacciones de Clarín por la necesidad laboral que les brinda el sustento económico.
Lo que sí quiero dejar bien en Claro Fernando, es que cuando sostuve: “desde el uso cabal de las convicciones y en franca utilización de las mismas herramientas a las que ellos pueden recurrir, se contrapuso la otra Verdad”, no lo hice en alusión a la mentira, porque no la considero una Herramienta, esa es una asociación que se la cedo a usted, yo me refería a las herramientas de los soportes mediáticos: Televisión, Radio, Internet, Diarios. Y cayendo a un sitio común le digo que una herramienta en las manos de un trabajador es un elemento que contribuye, mejora y facilita su tarea, en las manos de un sicópata se transforma en un arma, las conclusiones se las dejo a usted.
Yo entiendo, que la batalla debe ser librada en todos los frentes con igual intensidad. El enemigo no descansa, y lo peor que nos puede pasar es relajarnos –el enemigo son los gerentes del Poder-.
La utilización de la mentira como método tuvo su máxima expresión en “el gran diario argentino”, al que –contradiciendo su estadística ocular-, todos los datos oficiales revelados sentencian un notable descenso del flujo de ventas y sabe el por qué? gracias a Néstor, porque mediante su enfrentamiento el pueblo pudo saber que “CLARÍN MIENTE”. Pero yendo más lejos aún, le digo a usted, hombre de medios, que el nivel de venta no es un vector que pueda medir si un diario es bueno o es malo ya que “Tiempo Argentino” –al que leo sólo los domingos-, es un diario joven que me parece contar grandes colaboradores que lo destacan cada fin de semana.
Esa infame condición mercadista de supeditar todo al éxito en términos de Rating y determinar desde allí la valía de un programa se ha trasladado al resto de las esferas mediáticas. Yo me resisto a creer que un programa de Marcelo Tinelli tenga mayor calidad de contenidos que las charlas de José Pablo Feinmann en el Canal Encuentro, pero respeto el derecho que asiste a cada persona de elegir qué cosa quiere hacer con su tiempo libre, eso no implica que lo comparta y mucho menos que deba regirnos.
Respecto a “la época del Menemismo” –que usted menciona- siento que es una responsabilidad compartida que nos interpela a todos, no es potestad Justicialista, como no considero que De la Rúa sea sólo un emergente del Radicalismo. Nadie gana una elección únicamente con los votos de sus afiliados.
En forma personal y partidaria asumo el error ya que considero a Menem el peor fracaso del Peronismo. Pero, dentro de esa burbuja irreal del 1 a 1 muchos hicieron suculentos negocios, y desde esa invariante sostuvieron a destajo la continuidad de un modelo perimido que nos depositó en una tragedia sin precedentes.
He tenido severas discusiones con compañeros de la agrupación política por mi encono con Menem, y le aclaro que no discutía observando los números de la economía sino por la decadencia moral que instaló en el territorio político, desde donde otros se sirvieron para hacer sus negociados. La economía se recuperó rápidamente pero observe usted los daños en la educación y tenga por seguro que hay una generación que va a sufrir aquella “segunda década infame” del país, con consecuencias que son irreversibles. Quédese tranquilo Fernando, yo voté a Kirchner; tal vez por rechazo al resto de los candidatos y gracias a Dios no me defraudó.
Como acotación final le digo que para no ser Radical ni antiperonista es sorprendente todo el bagaje de críticas que se le suscitan en cada nota respecto a toda la gestión K. Supongo que como hombre del progresismo en algún momento dejará caer de su pluma un conjunto de elogios para el gobierno que pudo recuperar el país de manera notable y llevarlo a esta situación de privilegio que es admirada por los grandes países del mundo, donde los mejores años son los que están por venir.
Sé que cada tema que abordamos tiene mucho más recorrido pero no quiero ser demasiado extenso ya que los lectores de las páginas Web gustan de lecturas cortas. Desde ya Fernando que agradezco públicamente su enorme cortesía por permitir que me exprese en su medio.
Raúl E. Valobra
Epígrafe
Estimado Raúl
Coincido en que este debe ser el fin de esta polémica puntual. Considero que ambos hemos expresado con claridad nuestros puntos de vista -coincidentes y divergentes- y que, de seguir, terminariamos por convertirla en un cruce de egos.
Celebro que hayamos tenido este intercambio en un marco de respeto por la diversidad y el pluralismo, y lo invito a sumarse como columnista de este espacio cuando lo desee.
Creo que esta sana polémica ha sido un buen ejemplo de que las opiniones pueden discutirse con altura sin necesidad de que las diferencias se conviertan siempre en cuestiones de índole personal.
Un fuerte abrazo.
Fernando Abdo - Director de La información on line
LA INFORMACION
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