Un milagro de música y amor
23.11.11. Tras un grave accidente, un nene de 5 años, de Máximo Paz, estuvo al borde de la muerte, y despertó escuchando a Los Nocheros. Nueve años después, los pudo conocer antes del show en la Expo.

El 21 de octubre del 2002, la familia Ríos, de Máximo Paz, volvía de un viaje a Salta, donde habían ido a visitar al abuelo. Darío, el menor de la familia había llevado de regalo una grabación que había preparado para su abuelo en un cassette. Como era víspera del día de la madre, hicieron una escala en San Pedro para comprar rosas. Pero la fatalidad quiso que en el kilómetro 124 de la ruta 9, protagonizaran un serio accidente automovilístico.
Aquel día, Darío tenía solamente 5 años. Y si bien su mamá, su papá y su hermana resultaron lesionados, él se llevó la peor parte: resultó con múltiples lesiones, costillas quebradas, y una fractura de cráneo.
El nene fue trasladado una clínica de Baradero, y desde allí al hospital de Pergamino, de mayor complejidad, aún cuando el neurólogo que lo atendió pronosticó un margen de sobrevida muy limitado.
El accidente conmocionó a la población de Pergamino, que se sumó a una cadena de oración que incluso llegó a Rosario. Una señora de la zona -a la que hoy el nene llama como “Mamá Elena”- lo acariciaba permanentemente. Para la familia es un ángel.

No saber de ti
Darío necesitaba pasar por una compleja serie de operaciones, y los médicos prepararon a la familia para lo peor. Los médicos no se explicaban cómo aún vivía, y cada vez que los papás lo visitaban, les recomendaban despedirse.
Incluso, en caso de salvarse, los médicos habían explicado a la mamá que debido a las lesiones, lo más probable era que el niño quedara en estado vegetativo.
19 días después del accidente, mientras Darío pasaba por uno de sus peores momentos, en medio de convulsiones, el neurocirujano le preguntó a Alicia -la mamá- si había algo que a Darío le gustara especialmente.
-“Cantar”, dijo ella de inmediato. Darío amaba cantar y grabar canciones desde muy chico, y pocos días antes del viaje le había dedicado a su abuelo una grabación del tema “No saber de ti”, de Los Nocheros, grupo del que era fanático.
El neurocirujano decidió jugarse la última carta. Pidió un equipo de música, y en el medio de la terapia intensiva le colocó al niño la grabación con su propia voz.
Allí sucedió el milagro: antes de terminar el tema, Darío empezó a llorar, y se despertó. El médico dio la orden de que la música no se apagara nunca y así fue que el nene escuchó durante 24 horas la música de Los Nocheros en la sala de Terapia Intensiva.
Un milagro
Así y todo, los profesionales diagnosticaban que era muy probable que Darío quedara en estado vegetativo, y anunciaron que con el tiempo había que someterlo a una operación para extraerle los hematomas.
Al mes el niño fue dado de alta. Y a los dos meses debió aprender nuevamente a caminar y moverse.
Todos los días, mamá y papá le cantaban su tema preferido de Los Nocheros. «Cómo quisiera saber si es que aún me recuerdas», dice en un momento la canción que expresaba exactamente lo que ellos sentían.
Cuando llegó el momento de realizarse la operación, la familia concurrió al hospital Sor Ludovica de La Plata, y allí, inesperadamente, el neurocirujano consideró que la intervención quirúrgica no era necesaria: no se sabe cómo, los hematomas habían desaparecido.
“Con el tiempo quisimos saber qué había pasado, y le mostramos todos los análisis al doctor Walter Bayarri, y nos dijo que no había explicación, que era milagroso lo que había pasado”, le contó Alicia a La información.
El encuentro
Hoy Darío tiene un retraso madurativo que le impide retener datos en la memoria. Puede hablar pero, por ejemplo, no es capaz de decir la edad que tiene. Por ello no pudo aprender a leer ni escribir.
Sin embargo, pese a ese problema, Darío es capaz de cantar y recordar las canciones con una facilidad increíble. Y como hace 9 años, Los Nocheros siguen siendo los preferidos.
La actuación del grupo en la Fiesta del Dulce de Leche fue la ocasión ideal para el encuentro.
Jorge Bracho, un chofer de la Fundación IPNA a la que Darío concurre a diario, conocía la historia y empezó a realizar gestiones para poder lograr que el niño visitara a sus ídolos.
Si bien había chances, hasta último momento no le habían dicho nada, ya que la certeza sólo la tendrían tras hablar con el manager del grupo.
La mamá les escribió una carta muy emotiva, contando toda la historia. «Ustedes, con esa canción, me devolvieron a mi hijo. Darío la escuchó y volvió. Les voy a agradecer toda mi vida, y están en mis oraciones», le escribió Alicia a Los Nocheros.
Por suerte, unos minutos antes del show, Darío pudo conocer a sus ídolos, abrazarlos, conversar con ellos.
Fue, por supuesto, un momento más que emotivo. Una verdadera perla que también dejó la última edición de la Fiesta del Dulce de Leche.
LA INFORMACION
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