“A los chicos les falta amor”
18.08.11. En vísperas del día del niño, La información reunió en una mesa de café a cuatro referentes del trabajo con chicos de Cañuelas: un pastor evangelista, una representante de una ONG de apoyo a los menores, y dos directores de escuela (pública y privada). Una imperdible reflexión sobre la violencia, la familia, la escuela, los códigos y la cultura que atraviesa a los chicos de hoy.

Por FERNANDO ABDO. Publicado en la edición impresa del mes de agosto de 2011
LI: -Vamos a hablar sobre la situación en general de la niñez, ¿hay algún tema en particular por el que crean que hay que comenzar?
Pastor N éstor: A mí me preocupa que si bien hay chicos que logran salir, mejorar su situación, hay un grupo duro que está en una mala situación.
M.d.C. Burgos: Lo que más vemos es que hay situaciones de violencia. Chicos que sufren situaciones de violencia en la casa y que después reproducen eso en la escuela, en los recreos. Lo mejor que les podría pasar a los chicos es vivir como niños, con la emoción, con la sorpresa, con la ilusión, y no tener que convivir con esas realidades tan duras.
LI: -Cuando ustedes plantean el tema de la violencia familiar, ¿hablan de chicos que son víctimas directas de violencia, chicos golpeados, o de chicos que son víctimas indirectas, por ejemplo, como testigos de la violencia entre sus padres?
M.d.C. Burgos: -Es que si lo ven, ya están viviendo la violencia, ya son víctimas.
Pastor Néstor: -Es así, estar en un ámbito de violencia ya implica recibir violencia. Porque eso provoca que se naturalice la violencia. No es que sea en todos los casos, siempre, pero hay una fuerte tendencia a que un chico que recibió violencia sea un adulto violento.
Coca Dantiaq: -El chico absorbe, y se acostumbra a ser violento.
Alberto Rolón: -Lo habitual pasa a ser normal. Es como en los casos de que los padres se manejan con la mentira, a los chicos eso termina por parecerles que está bien.
LI: -¿La violencia se da en todos los estratos sociales, o se manifiesta sobre todo en las familias que viven situaciones de marginalidad?
Alberto Rolón: -Se da en todos los sectores, aunque quizá en aquellos casos donde las necesidades básicas están insatisfechas puede ser más habitual. Pero hay muchas formas de violencia, que no son los golpes, también el maltrato es violencia. Muchas veces los chicos se transforman en paquetes a lo que los padres depositan en la escuela, esperando que la escuela los eduque, cuando en realidad esa es la misión primordial de la familia. Una cosa muy habitual que se da en todos los estratos sociales, es la poca tolerancia de los adultos al error de los chicos. No sólo los padres, sino también los maestros, con el famoso “¿cómo no entendés si ya te lo expliqué cinco veces?”. El error es también una parte del aprendizaje.
Pastor Néstor: -Hay muchos factores que inciden en general violencia. Hoy vivimos en un mundo que estimula todo el tiempo la competencia, donde uno gana y otro pierde. Y el que pierde se frustra y es un candidato a reaccionar en violencia. La cosa es compleja, y a veces la propia familia, la escuela, las instituciones presionan para que todo se vea bien.
Coca Dantiaq: Yo lo que veo es que se ha desvalorizado mucho el rol de la familia, que es algo fundamental. Antes la familia era una institución, donde todo empieza. De qué sirve trabajar sólo con el chico, cuando el problema es la familia. A veces la única forma de ayudar a un chico con problemas es ayudar a la familia.
LI: -Por lo que dicen ustedes, al parecer el problema es un problema de valores. Una contradicción entre lo que el chico recibe en la escuela y lo que vive después en subarrio, o en su familia…
Coca Dantiaq: -Es que hay una crisis de valores terrible.
Alberto Rolón: -Pero también hay que tener en cuenta que la actitud de los padres en esos casos no es una decisión consciente, de decir “sé que esto es algo malo y por eso se lo doy a mi hijo”. Muchas veces les falta información a los padres de lo que algunas cosas generan en los hijos. Hemos pasado de un extremo a otro, de una sociedad autoritaria donde el padre decía lo que había que hacer, a esta otra donde los chicos a veces hacen lo que quieren, son amigos en lugar de hijos.
M.d.C. Burgos: El padre no puede ser amigo de su hijo, es padre.
Pastor Néstor: Ningún chico quiere un padre amigo.
Coca Dantiaq: No, sí que sea compañero, que lo acompañe, pero también que le ponga límites.
Pastor Néstor: Sí, está bien que haya un grado de intimidad, pero en determinado punto siempre es el padre.
Alberto Rolón: Es que a partir del límite al chico se le da la capacidad de elegir. El límite les permite entender que hay cosas que no se pueden. Se ve mucho el padre que mira al chico con lentes de aumento y le hace creer que es un genio en todo. Y los chicos se lo creen, son los “winners”, y sin saberlo los padres les están generando un daño.
Coca Dantiaq: Igual, estamos hablando de casos con un nivel educativo más o menos bueno; pero en los casos marginales yo veo que los chicos no tienen cómo salir. A veces cuando aparecen casos de menores que roban o matan, en seguida hay gente que dice que hay que matarlos. Y no es así. Para eso entonces andá y matá a los chicos que nacen en la villa, porque no tienen otra salida. Acá nadie les da una oportunidad. No hay en las villas polideportivos, escuelas de oficio, algo que les dé una herramienta, que les haga ver que hay otra salida. ¿En qué terminan? En la droga, en la delincuencia…
M.d.C. Burgos: Otra realidad por ahí en familias no tan marginales, es la de familias de papás que tienen trabajo, pero no están en todo el día, y los chicos prácticamente viven solos. Y tienen su ley, entonces con esos chicos las normas de convivencia no existen. Hay casas donde viven varios hermanos solos, por ahí el mayor tiene 15 años o menos.
Pastor Néstor: Nosotros pensamos en implementar un programa para sacar a los chicos del comedor, para que los chicos vuelvan a comer en casa, asitiéndolos. Pero nos encontramos con que en la casa no están los adultos. Nosotros hemos visto familias de chicos que están solos todo el día, y el mayor tiene 10 años. Esos chicos por ahí van a escuela, pero después, ¿dónde hacen la tarea?, ¿dónde estudian?
M.d.C. Burgos: Incluso a veces los más grandecitos crían a los bebés. Por eso yo decía al principio que lo mejor que le puede pasar a un niño es vivir como niño. Eso que se pierden después no vuelve…
Pastor Néstor: Mi mamá quedó viuda cuando yo tenía siete meses, y a los siete años se enfermó y yo por dos años fui a parar a un orfanato. De adolescente, para que pudiera estudiar, mamá tuvo que mandarme a un internado del estado. Yo pude salir, pero de esa vida todavía tengo algunos tics. Y eso que yo tuve una madraza que hasta los siete años me dio todo, a pesar de haber quedado viuda se esforzó para darme todo. Y así y todo quedan marcas. Por eso yo digo, los chicos tienen que recibir los beneficios del Reino, los beneficios del amor, de la contención.
Coca Dantiaq: A los chicos les falta amor. Y muchas veces los padres suplen esa falta de tiempo dándoles cosas y cosas y cosas. Piensan que por darles más van a ser más, y los van mentalizando así.
M.d.C. Burgos: Ahí está la importancia de los que trabajamos en las instituciones que rodean a los niños. Somos privilegiados, porque tenemos la posibilidad de darles algo, un gesto, una palabra, que quizá los acompañe toda su vida.
LI: Hablando más de lo material, se dice que si un chico sufre problemas de nutrición cuando es bebé, al crecer va a tener un retraso madurativo. ¿Ustedes pudieron comprobar esto?
Pastor Néstor: Sí, en esos casos uno sabe que puede tratar de llevarlo al máximo que el chico puede. Pero si no avanza más, también tenemos que saber que por ahí llegó al techo de sus posibilidades.
Alberto Rolón: Igual el techo lo pone él. Es un desafío en esos casos, hay que tratar de darles todas las posibilidades.
Pastor Néstor: Sí, la inteligencia es múltiple. Quizá no pueda ser un científico o un matemático, pero podemos hacer mucho para que se desarrolle de la mejor manera posible.
LI: ¿Le prestaron atención a algunas letras de las canciones que consumen hoy los chicos, sobre todo la cumbia villera o el regatón? ¿No les parece que se legitiman algunos temas peligrosos, como la droga, la violencia, el sexismo?
Pastor Néstor: Siempre hubo mensajes, en algún momento con el rock, donde se transmitía que la única salida era la muerte, que esto era el fin… aunque también había rock de protesta. Supongo que habrá también cumbia de protesta, son expresiones musicales. Es un problema serio que se transmitan esos mensajes por medio de la música, pero la forma de encararlo no va por el lado de prohibir, porque generaríamos un problema mayor.
Alberto Rolón: Lo que se prohíbe además se hace más popular. Hay un problema de códigos. Por ahí una costumbre de adolescentes es juntarse en una esquina a tomar cerveza. La motivación, el juntarse, es un valor. El problema está en el código, el para qué juntarse. La cerveza…
Pastor Néstor: Sí, bueno, pero eso es lo que se difunde desde los medios.
M.d.C. Burgos: Claro, “el sabor del encuentro”, ése es el mensaje.
Coca Dantiaq: Sí, pero ojo también, porque en los chicos de clase media, en las familias tradicionales, a veces son los mismos padres quienes tienen una actitud permisiva hacia el consumo. Las previas antes de salir las hacen en sus propias casas, y los papás toleran eso. Que tomen bebidas alcohólicas en sus propios hogares. Los padres a veces están en lo fácil. Cuesta poner límites, porque los chicos se revelan, es más fácil ser amigo…
LI: Alguna vez un presidente habló de “los chicos pobres que no tienen pan y los chicos ricos que tienen tristeza”, ¿qué pasa con los chicos que tienen una casa, una cama caliente, comida, pero les faltan otras cosas?
Pastor Néstor: Yo veo que hay muchos casos de chicos abandonados.
Alberto Rolón: Chicos huérfanos con padres, donde la carencia mayor es el amor.
Pastor Néstor: A veces los padres no comprenden qué pasa con esos chicos, y dicen “pero si les di todo”. Y en realidad lo que no le dio es el afecto, y como el chico no sabe pedirlo, se revela. El afecto lo es todo, es la maceta, el chico necesita sentirse querido, así como necesita el límite.
Alberto Rolón: Hay una buena frase, que ahora no recuerdo de quién es: “quereme más cuando menos lo merezco porque es cuando más lo necesito”.
Publicado en la edición impresa del mes de Agosto
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