Gustavo Arrieta: “Cuando asumimos, la gente no nos tenía una gran confianza”
21.02.11. En una entrevista con La información el intendente habló de todo y de todos: su relación con el poder, el liderazgo que ejerce junto a Marisa Fassi, la Salud y la Seguridad, el año electoral y su vínculo con la oposición.
En una entrevista exclusiva (que puede leerse completa en la edición impresa de febrero de La información) Gustavo Arrieta reflexionó sobre su rol de intendente, y destacó el papel de su esposa en la organización del municipio.
“Marisa es una dirigente social de altísimo contenido y conciencia política, enamorada de un proyecto político. Y también es más pasional que yo, discute más las cosas. Pero creo que funcionamos bien, una gran parte de nuestro tiempo la pasamos hablando de política, contándonos los proyectos y cuestionando a veces los proyectos del otro. Ella considera que para decirme lo que está bien hay otros compañeros y por lo general tiene hacia la gestión un alto grado de crítica”, dijo Arrieta.
El intendente se refirió también a su propio modelo de conducción y se reconoció un obsesivo de los números: “Hay que ver que asumimos en un momento desesperante, y seguramente habrá algo de mi personalidad en esa construcción. Yo creo que aún no está consolidado un esquema saludable en términos económicos y financieros, y reconozco que tengo algunas obsesiones, entre ellas la economía del municipio que sigo día a día. Yo te puedo decir todos los días cuánto dinero entra, en qué cuenta, si el RAFAM viene con errores de impresión te digo cuál es… eso creo que me ha sido muy útil”, afirmó el mandatario comunal.
“El tema de la salud es un tema central. El sistema de salud en el tercer cordón está, en términos generales, colapsado. Es además el sector donde se concentra el mayor número de hospitales municipales. El paso del hospital regional, que podrá ver la próxima gestión, es fundamental en materia de Salud, para Cañuelas y para toda la región”, aseguró el intendente al ser consultado por uno de lo temas más preocupantes para Cañuelas.
En el mismo sentido, Arrieta afirmó que “hay que repensar” el rol del Marzetti cuando esté en funcionamiento el nuevo hospital regional, pero contradijo a su propio subsecretario de Salud, Gustavo Pascuas, quien había asegurado que el proyecto de la Terapia Intensiva no era viable. “No está descartado. Estamos esperando que nos manden las partidas presupuestarias para terminar la construcción de la terapia, que no es tanto. Más grande va a ser el desafío de ponerlo en marcha, que lo que falta para terminar la obra”, dijo por el contrario Arrieta.
Con relación a la seguridad, el mandatario aseguró que el delito bajó en el país, y a tono con el discurso del gobierno nacional, hay una sensación. “Me parece que si en el marco de una pelea mediática terrible, con un condimento político importante, repiten por cadena durante todo el día todos los canales privados el robo de un quiosco, a la noche la gente percibe que al quiosco lo robaron treinta y cinco veces. En Cañuelas, en cuanto a delitos violentos, la estadística bajó. Pero también las demandas van cambiando, el piso de exigencia sube permanentemente”, dijo Arrieta.
El intendente no tuvo pelos en la lengua a la hora de criticar a la oposición, fundamentalmente a los concejales Eduardo Recalt (GEN) y Guillermo Pérez (UCR). En el caso de Recalt, el intendente aseguró que el edil le “factura” haber asumido una posición de defensa en relación con el ex intendente Rivarola. “Me facturan no haberme prestado a dar un golpe institucional, algo que yo creía era dar un paso hacia el conurbano en términos políticos. Para mí la gente elige un intendente y a no ser que se cometan hechos aberrantes que atenten contra la vida y los bienes de las personas, el intendente debe terminar su mandato”, dijo Arrieta.
“En el caso del concejal Pérez las diferencias se originan en su forma de hacer política.
Yo no concibo la política como a una fábrica de piolas, y para Pérez es así. El cree que es piola y que es piola el grupo que lo rodea. Yo soy más laborioso, de palabra, no me considero un vivo. Tito piensa que él sí. Creo que ambos casos sintetizan los tics de la política que nos llevaron a la crisis del 2001. Y en eso términos me resulta difícil establecer canales de diálogo”, agregó el intendente.
(Leé la entrevista completa en la edición impresa del mes de febrero)
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