(No tan) claro como el agua

17.05.10. El gobierno municipal ha venido sosteniendo que los cañuelenses toman agua potable, pero los análisis oficiales dicen otra cosa. En forma reiterada el laboratorio del Ministerio de Salud informó sobre contaminación fisicoquímica y bacteriológica, pero el municipio ocultó los datos, a pesar de que una ordenanza lo obliga a difundirlos.

«Se deberá comunicar a la población la recomendación de hervir el agua durante cinco minutos o agregar dos gotas de lavandina por litro antes de su consumo». «Se debe evitar el consumo de agua en lactantes, ancianos y personas con tratamientos especiales».

Las anteriores son dos claras recomendaciones que el municipio debió haber realizado a la población respecto de la calidad del agua de la red pública. Quien redactó las mismas no fue otro que el actual subsecretario de Medio Ambiente José Luis Forquera, que a partir de análisis oficiales transmitió la necesidad de dar aviso a los vecinos sobre el estado del agua de red. Sin embargo, el Ejecutivo ignoró esos pedidos y continuó suministrando agua como si nada, violando además una ordenanza sobre el tema sancionada el año pasado.

La norma

En mayo del 2009, luego de que La información revelara que existían problemas de potabilidad en varios puntos de la red de agua corriente, el propio Ejecutivo promovió una ordenanza estableciendo algunos parámetros y exigencias en el control de la calidad del suministro.

Entre otras obligaciones, la ordenanza –que lleva el número 2.553/09- exige que la cloración del tanque principal sea controlada dos veces al día. Además, en forma mensual deben tomarse muestras en diversos puntos de la red, dos casas de familia y el tanque principal para efectuar sobre las mismas análisis bacterio-lógicos y fisicoquímicos. El área de Medio Ambiente es la encargada de llevar las muestras al Laboratorio Central de Salud Pública del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

La ordenanza contiene un artículo que no admite interpretaciones: «Los resultados de dichos análisis deberán ser informados  de manera inmediata por el Departamento Ejecutivo Municipal a través de gacetillas de prensa y, si existiera algún problema, se deberá exponer las medidas correctivas a adoptar y las recomendaciones a la población».

Además, en forma trimestral se deberá enviar al Concejo Deliberante un informe detallado sobre el estado de situación y las tareas efectuadas.
Sin embargo, nada de esto se cumplió.

Análisis

Después de insistir durante varios meses, La información consiguió tener acceso a los últimos análisis de que dispone el municipio. Los mismos datan del 15 de febrero del 2010. De los doce tanques analizados (actas 80 a 91) siete arrojan como resultado NO POTABLE desde el punto de vista físicoquímico. Entre ellos se cuentan los tanques de la Escuela 11 y los barrios Hipotecario, Morgante, 9 de Julio y San Esteban. Los problemas detectados por el laboratorio del Ministerio de Salud (Instituto Biológico Tomás Perón) fueron en su mayoría asociados con el exceso de cloruros, sulfatos y sólidos disueltos.

Cabe aclarar que los análisis oficiales no consideran como «no potable» las muestras cuyos valores de contenido de arsénico sean inferiores a 0.06 mg/l. Esto es así porque la legislación estableció un plazo de hasta el año 2012 para que los municipios se adapten a las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud y el Código Alimentario Argentino, que indican un máximo de 0.01 mg/l. Pero al menos siete pozos superan esta medida, y tres de ellos se encuentran en el límite permitido, con valores de 0,05 mg/l.

Los resultados de los análisis bacteriológicos no son mejores. De las doce muestras, cinco dieron como resultado que el agua es NO POTABLE, entre ellos, el tanque principal de la red de Obras Sanitarias.

Este hecho por sí solo denota un probable acto de negligencia, por cuanto los problemas de contaminación bacteriológica se previenen con solamente clorar el agua.

El propio subsecretario de Medio Ambiente, José Luis Forquera, denunció este hecho a sus superiores. En una nota enviada el 4 de marzo a la jefa de Gabinete, Marisa Fassi, Forquera afirmó-en relación a los resultados de los análisis de febrero- que «se observa que en los tanques donde se dosifica cloro por parte de personal de Obras Sanitarias, no acusa la evidencia del mismo en el análisis». Más allá de lo rebuscado de la frase, el mensaje es claro: el tanque y los pozos no fueron clorados, y el municipio distribuyó en consecuencia agua no potable.

Pero la negligencia fue aún mayor: en la misma nota, Forquera no sólo recomendó la urgente limpieza y desinfección de los tanques y normalizar la cloración, sino que también afirmó que «se deberá comunicar a la población la recomendación de hervir el agua durante cinco minutos o agregar dos gotas de lavandina por litro antes de su consumo».

El Ejecutivo ignoró esta recomendación, no sólo desoyendo a su funcionario, sino también violando claramente la ordenanza. La gente siguió consumiendo agua, sin saber que estaba contaminada.

 

Sistemático

Revisando los últimos análisis (que no fueron difundidos por los medios ni enviados al Concejo Deliberante como obliga la ordenanza) puede observarse que el problema no es nuevo, sino que fue detectado por la comuna hace varios meses.

En agosto de 2009, nueve pozos analizados dieron como resultado NO POTABLE desde el punto de vista físico químico. Hubo exceso de cloruro, sulfatos, nitratos y sólidos disueltos. Tres de ellos además estaban contaminados bacteriológicamente.

En septiembre los resultados que arrojaron los análisis del Ministerio de Salud fueron calamitosos: de 16 muestras analizadas sólo dos pasaron la prueba en tanto que 14 fueron hallados NO POTABLES desde el punto de vista físicoquímico. Entre ellos, el tanque principal de Cañuelas, que mostraba un exceso de nitratos.

Además, hubo cinco contaminados bacteriológicamente. Por ello, ya en ese entonces, Forquera recomendó por nota que de manera «urgente» se reforzara la cloración en el tanque central y se instalaran nuevos clorinadores en puntos críticos de la red.

También, en una nota enviada a la jefa de Gabinete con fecha 9 de octubre de 2009, recomendó informar a la población sobre la importancia de EVITAR EL CONSUMO DE AGUA EN LACTANTES, ANCIANOS Y PERSONAS CON TRATAMIENTOS ESPECIALES. Las mayúsculas son del original. El Ejecutivo decidió hacer silencio, y la población no fue informada.

En noviembre la situación, lejos de mejorar, empeoró: se detectaron que ocho pozos contenían agua NO POTABLE desde el punto de vista bacteriológico. Entre ellos el tanque principal de Obras Sanitarias. En diciembre se hizo otro análisis, con resultados similares: trece pozos con agua NO POTABLE desde el punto de vista físicoquímico.

Nada de esto fue informado por el municipio.

Forquera dejó constancia de todas las anomalías detectadas. El 15 de diciembre le envió una nota a Salvador Egitto (entonces secretario de Gobierno) dando cuenta de algunos resultados obtenidos, sobre todo los que mostraban exceso de nitratos en el tanque principal y en algunos puntos de la red. En dicha nota, el funcionario dejó constancia de que los valores hallados «afectan directamente a la salud».

Sin embargo nadie informó a la población: el Ejecutivo y todos los funcionarios enterados callaron, incluyendo al subsecretario de Medio Ambiente.

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