Lobos: un caso paradigmático
Los municipios de Cañuelas y Lobos comparten varias características: son distritos semirurales, con ciudades cabeceras parecidas y similares niveles de actividad comercial e industrial.
Lobos y Cañuelas comparten también gobiernos municipales del mismo signo político: ambos justicialistas, y alineados con el gobernador Scioli y la presidente Fernández de Kirchner. Un espacio político que se autodefine como progresista.
Sin embargo, el modelo tributario municipal de Lobos tiene diferencias esenciales con el de Cañuelas, que vale la pena señalar.
Como se explica en detalle en la nota principal, el municipio lobense busca en todos los casos que el impacto tributario sea más «justo», al menos en el sentido de que quienes más tengan, más paguen.
En Cañuelas, la tasa de servicios generales se calcula en función de la superficie del terreno y la zona. El principio es que todos paguen de acuerdo al valor del servicio que reciben, sin importar las características del inmueble. Un terreno baldío tributa exactamente lo mismo que una casa de dos plantas ubicada en un lote de la misma superficie. Y si la casa se encuentra en algún barrio, pagará aún menos en función de la zona.
En Lobos, como se lee en la nota, el cálculo se realiza en base a distintas variables, entre ellas la superficie del terreno, la superficie edificada y el valor fiscal de la propiedad. En consecuencia, las casas más caras son las que más tributan.
Idéntica reflexión puede hacerse en el caso de las viviendas ubicadas en clubes de campo o barrios cerrados, que en Lobos tributan en función del valor fiscal, registrándose tasas mucho más caras que las de Cañuelas.
Y en el caso de los comercios, lo mismo: la tasa por Inspección de Seguridad e Higiene se calcula en función de la declaración jurada de Ingresos Brutos. Así, quien más gana, más paga, una diferencia que se nota sobre todo en el caso de los hipermercados, que tributan cifras muy importantes. En Cañuelas, dos comercios del mismo rubro pagan lo mismo, sin importar dónde se encuentren ni cómo les vaya.
Son dos modelos de gestión, con algunas similitudes pero también con claras diferencias.
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