Libros:
“Apuntes sobre los tiempos del nacimiento de la Patria”, de Carlos Moreno
Este espacio va a estar dedicado a comentar libros de autores de Cañuelas y relacionados. Libros ¿por qué los libros?, en ellos no sólo encontramos el pasado y cuanto somos, sino también lo que podemos y nos debemos ser; los libros son objetos de interpretación y de resonancias que pertenecen a los lectores, única manera de explicar la perennidad de algunos de ellos a través de los siglos. Y un lector al comentar un libro es como el periodista, quien frente a un acontecimiento debe vérselas con la pobreza de las propias herramientas.
(Publicado en la edición impresa N° 240 de Mayo de 2010)

Por Juan Manuel Rizzi
Comenzamos con una obra del arquitecto Carlos Moreno, quien junto a Lucio García Ledesma en las décadas del 80 y 90 marca el camino en Cañuelas de la investigación histórica seria y continuada. A diferencia de Ledesma, su obra no es de simple pericia documental –la del primero sin dudas fundadora-, como reconoce el prologuista de este libro, «Carlos es un especialista en Patrimonio, pero con una mirada especial, distinta». Y en esa mirada pone en el centro al hombre y sus creaciones, escenario que podría ser vastísimo, mas ya dijimos que se trata de un arquitecto y, aunque no alcancemos todo su despliegue, pensamos enseguida en la relación del hombre con su entorno para hacerlo habitable, moldearlo a su forma a través de pautas culturales, estéticas e ideológicas. En las reflexiones iniciales de «Apuntes sobre los tiempos del nacimiento de la Patria» el autor nos aclara la visión: «Muchas veces a nuestra historia se la ha rescatado como hechos militares y algo más, sin embargo esta historia, nuestra historia, se hizo todos los días, con mucho trabajo e ideas para construir un futuro mejor».
En momentos en que la historia está llena de divulgadores –sutiles y no tanto- el aporte de Moreno puede ser fundamental. Sus libros tienen la cualidad de transportarnos mediante textos esenciales y recreaciones de iconografías –olvidamos decir que Moreno es notable dibujante y que su obra es diálogo entre palabra e imagen- a un tiempo que dejó su impronta en un material hallable, a veces, y en otras a la comprensión de la historia que conduce a su reconstrucción. Decimos los títulos de algunas de sus obras que ilustran esta circunstancia: «Depósitos, almacenes y tiendas», «Del mercado a la pulpería», «La casa y sus cosas», «Patrimonio de la producción rural».
Entrando en el libro que nos compete, vemos que no se trata de una obra aislada en el itinerario del autor, encontramos, por ejemplo, varios de los dibujos que Moreno realizó para La Manzana de las Luces; las casas, las cosas de campo y de ciudad de otros de sus trabajos, pero hoy toca leer, y matizando el contexto aparecen datos que nunca habíamos visto: «Los españoles y también los criollos desvalorizaban los trabajos manuales que consideraban infames dejándolos para mulatos, mestizos, negros o indios. Recién a fines del siglo XVIII el Rey declaró que los trabajos mecánicos no eran infames», con este simple texto al pie de un dibujo de trabajadores cortando leña, el autor nos entromete en la vida cotidiana antes de que pensemos en el progreso o la explotación, no es que no arriesgue o luego no dé opinión, pero queremos mostrar esta capacidad del arquitecto para sin llegar a ser neutro acercarnos una información veraz de la realidad.
El libro viene dividido casi simétricamente en tres partes: «El Virreinato del Río de la Plata llega a la madurez», «El despertar y el conflicto» y «Casi todo cambia después de Mayo», no es vano apuntarlo porque muchas veces imaginamos los grandes acontecimientos como puntos de pasaje y no como gigantescos procesos de traslación y sedimentación. Y aquí tenemos la Revolución de Mayo, cuyas ideas y acciones emancipadoras entraron de lleno en todo el siglo XIX aunque los actores y los papeles vayan cambiando.
Situémosnos, por ejemplo, luego de las reformas religiosas del presidente Rivadavia en 1822, año de la fundación de Cañuelas (recordemos que este libro se presentó en el Cine Teatro local, Moreno sostiene que el influjo de la Revolución en nuestra localidad habría sido grande). Desde 1810 las nuevas ideas traen cada vez más conflictos con la Iglesia, las reformas afectan directamente a distintas órdenes y deben cerrarse conventos; las capillas suprimidas transformanse en iglesias parroquiales, lo que antes eran misiones religiosas y huertas de labores de monjas pasan a ser espacios públicos, «jardines de aclimatación y luego cementerios». Ello también tiene su repercusión en la arquitectura, se va del estilo barroco al neoclásico, en Buenos Aires se construye en 1822 la nueva fachada de la Catedral siguiendo esta línea «distante –dice Moreno- del pensamiento de la iglesia de aquel momento». Es la adaptación de la arquitectura a las ideas de la Ilustración europea. Proceso que por cierto venía de mucho antes y que con sus limitaciones educa a varios de los líderes de Mayo, y aquí el autor ya destaca los programas educativos de avanzada de Manuel Belgrano.
Volviendo a los años de la fundación de nuestro pueblo, sigamos anotando datos concretos: en 1822 en la campaña se fundaron ocho escuelas públicas –la primera de Cañuelas data de 1823-, la Universidad de Buenos Aires ya había abierto sus puertas en 1821. Los esfuerzos de Rivadavia por la educación según Moreno fueron importantes, pero no todos se concretaron. En 1825 los estudiantes de las primeras letras en ciudad llegaban a 2526 niños y 1788 niñas, y en campaña 858 niños y nada más que 20 niñas.
Sigamos enumerando un poco desordenadamente acciones de aquellos años: «El mercado es internado en la antigua Ranchería de los Jesuitas», otra vez el poder público tomando lo que antes era el religioso; cuando se ocupa del esparcimiento, Moreno amplía lo sugerido con una cita a Jorge Myers: «La transformación social y política impulsada por la Revolución conmovió la vida privada, tanto como la pública. Lo público tendió a fagocitarse lo privado reduciéndolo a un espacio mínimo de la experiencia individual y colectiva». Interesante nota. Vale aclarar que cuando hablamos de lo privado no aludimos a lo religioso, que también puede ser comunitario.
En 1822 se prohíbe la plaza de toros. En 1825 llega la primera ópera italiana. En 1821 se bautiza a «La Manzana de las Luces» con su nombre en obvia alusión a las «luces de la razón», y allí en la Sala de Representantes se reunirá la legislatura provincial de 1822 a 1884, donde también juró Rivadavia y luego Rosas como gobernador. En 1821 se organiza la administración de la provincia de Buenos Aires: «Rivadavia –escribe el autor- quería alentar el desarrollo de la agricultura por sobre la ganadería, pero la real consecuencia de su política, fue una afirmación de la propiedad pastoril». Es el Régimen de Enfiteusis, mediante el cual las tierras no se podían vender pues eran garantía de un préstamo extranjero. «Desde la asignación de tierras –sigue Moreno- en épocas de Rivadavia y el grupo unitario ( ) consolidadas por Rosas y el grupo federal, todas las formas se basan y consolidan el latifundio en defecto del pequeño y mediano productor rural que no parecía interlocutor válido para los tratos en los modos que proponen los gobiernos y así surgen grandes propietarios cercanos al poder, que diseñan las políticas, grandes extensiones, gran poder. En estos espacios no había lugar para el gaucho y lo hubo a duras penas para el inmigrante», aquí la opinión del autor.
A modo de epílogo, Carlos Moreno concede algunas resoluciones asertivas: «Mayo fue como abrir una caja de Pandora, se disolvió el poder aglutinador de la monarquía española. (…) El interior según su posibilidad trató de afirmar su identidad y vio en Mayo esa oportunidad. Mayo abrió nuevas e inestables potencialidades contenidas por una geografía con limitadas alternativas. Estos desequilibrios dieron forma a algunos encuentros y frecuentes desencuentros, que se traducirán como lucha entre hermanos. (…) La unidad e independencia de la América española fue la misión de San Martín y Bolívar. ( ) La América unida aún hoy es una asignatura pendiente. (…) Entre sus principales postulados estaba la educación como herramienta de cambio y en esto hemos avanzado mucho por épocas, pero hoy se necesita recuperar energía y nivel para tener un mejor futuro, en relación a un mundo donde el conocimiento es la posibilidad de soberanía».
(«Apuntes sobre los tiempos del nacimiento de la Patria», editado con el auspicio de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, trae dos cds donde pueden verse la mayoría de las imágenes del libro y los Monumentos Históricos Nacionales por provincia. Este material, junto a gran parte de la obra bibliográfica del arquitecto, puede consultarse en la Biblioteca Sarmiento local).
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