Nina Saetch: “El periodismo de hoy es más tendencioso: están a favor o en contra, y es lo mismo”

Se llama Rosa Esther Sabino, pero para muchos cañuelenses sigue siendo «Nina Saetch», tal el apodo con el cual durante 35 años firmó notas, comentarios y editoriales en los medios gráficos de Cañuelas. La información la entrevistó en ocasión del día del Periodista. En la charla, Nina repasó sus primeros años en la prensa, reflexionó sobre las dificultades de escribir en un «pueblo chico» y analizó el papel de los medios de hoy.

-¿Recuerda su primera nota?
-Fue en el año ‘56. Yo tenía dieciséis años y todavía estaba en la escuela secundaria. Como me gustaba escribir, Héctor Zabal, que era cuñado de un hermano de mi mamá y dirigía el periódico «Entre Nosotros», me invitó a escribir algo. La verdad es que la primera vez no escribí nada inventado por mí, sino que copié algo que había leído. Héctor me dijo que sólo me lo permitía esa vez, pero que la próxima tenía que poner algo mío. Esas primeras publicaciones salieron firmadas con el pseudónimo «Rayito de Sol». Escribía en forma semanal, columnas, principalmente sobre temas de la juventud, pero la verdad no recuerdo exactamente cuál fue el tema de la primera nota.

-Entonces aprendió el oficio trabajando…
-Sí, y leyendo mucho. Porque me dije que si iba a escribir, tenía que empezar a leer, y así empecé a leer todos los diarios que compraba papá: La Prensa, La Razón y La Nación. Yo trataba de leer los tres, para aprender de ellos cómo se escribía.

-Muchísimos la recuerdan hoy como la columnista de «El Ciudadano Cañuelense», ¿cómo llegó allí?
-Cuando Zabal cerró el diario, apareció la propuesta de El Ciudadano. Yo ya era más grande, y ahí me animé a escribir sobre otros temas como la política. Empecé a escribir columnas en forma discontinuada, primero cuando lo dirigía Gallina. Después lo cerraron al periódico y cuando volvió a salir, lo dirigió Carmelo Seiano. Y luego estuvieron Juan Carlos Iturralde y Carriola. Alrededor de los ‘80 hice una columna con una crítica política que a «Pecheque» le gustó, y me ofreció la columna editorial del semanario, algo que hice hasta el año 1991. Los editoriales tenían una opinión, un contenido que estaba relacionado con algo que había pasado en la semana.

-¿Fue difícil trabajar en la época de la dictadura militar?
-Con el tema de la dictadura, la verdad es que no se conocía mucho lo que pasaba con los militares. Ustedes, los más jóvenes pueden creer que nosotros sabíamos todo lo que pasaba, pero la verdad es que no era así. Ahora es fácil acusar y decir que los diarios no decían nada, pero la verdad es que no sabíamos.
A mí en lo personal me indignó cuando se llevaron a Reimer, el marido de Maruca Ramos, me pareció muy cruel, pero por un lado estaba el «no te metas, esta es gente de cuidado», y por el otro cierta ingenuidad… pescábamos que había enfrentamientos en alguna ruta, en algún lugar, y creíamos que era eso: enfrentamientos con el ERP o los Montoneros. Uno pensaba sanamente que el gobierno te protegía, pero de verdad no sabíamos nada en realidad sobre la forma en que el gobierno se «cargaba» no a los guerrilleros, sino a todo el que consideraba su enemigo.

-Hoy sigue siendo complicado a veces la crítica periodística en Cañuelas, porque a pesar de ser una ciudad grande, los periodistas estamos en contacto con los actores políticos y sociales en otros ámbitos, la escuela de los chicos, los grupos de amigos, etc… Presumo que antes, cuando éste era un verdadero «pueblo chico» debía ser mucho más difícil.
-Claro, pero yo siempre me limitaba a criticar los hechos, trataba de no hacer nombres. Aunque el destinatario igual se daba cuenta… He tenido muchas respuestas, y hasta invitaciones a debatir…

-¿Se enojaban los políticos?
-En la década del 70, yo hice algunas críticas al gobierno peronista. No me gustaba Cámpora, la forma en que llevaba el país. Y los de acá se sentían molestos, decían «esta, peronista no es». Carriola me dijo una vez que había que tratar de ser imparcial, pero la verdad es que no podía. Cuando me sentaba a escribir, siempre algo me vendía. Taberna me cruzaba por la calle y me decía «dale, nomás»…siempre en tono jocoso.

-¿Le interesan los medios hoy? ¿Cómo ve a la prensa?
-Yo sigo leyendo mucho: Clarín, La Nación, Perfil, he leído Crítica y hasta Página 12… soy como el ratón, que anda entre papeles, a mí me gusta leer todo lo que puedo. Y hasta tengo un archivo en papel donde guardo las notas que más me gustan. La cuestión política me sigue atrapando, no lo puedo evitar. Veo que el periodismo cambió; hoy se ve que hay muchos periodistas tendenciosos, que escriben solamente para cuestionar al gobierno o a favor del gobierno, que es lo mismo.

-¿Lee de vez en cuando las notas que escribió?
-Algo. A veces leo algunas cosas que escribí y me gustan, y otras la verdad que no, porque por ahí cambié en mi forma de pensar. La verdad es que cuando uno es joven ve una sola cosa: lo que uno piensa.

Por Fernando Abdo. (Publicado en la edición impresa de junio de 2010)

 

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